Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
CUERPO ROTO.
Fatigado y plateado,
Sentado sobre una vieja silla
Carcomida por la polilla,
Mece su cuerpo
Bajo la tenue luz de una lámpara
Que alumbra la oscuridad
De su marchito ser.
Con narraciones solitarias
En el aula de sus sesos.
Ceremonia cuaresmal
De una agonía eterna.
Con los ojos puestos
En el viejo reloj
Que taladra sus recuerdos
E invade de imágenes su futuro incierto.
Olores de muerte
Que se mueven como hebras
En el manto de su cuarto.
Su cuerpo es una bandera
Que menea el viento del sufrimiento;
Un madero que cede al tiempo
empuña su daga
En su corazón austero.
Fatigado y plateado,
Sentado sobre una vieja silla
Carcomida por la polilla,
Mece su cuerpo
Bajo la tenue luz de una lámpara
Que alumbra la oscuridad
De su marchito ser.
Con narraciones solitarias
En el aula de sus sesos.
Ceremonia cuaresmal
De una agonía eterna.
Con los ojos puestos
En el viejo reloj
Que taladra sus recuerdos
E invade de imágenes su futuro incierto.
Olores de muerte
Que se mueven como hebras
En el manto de su cuarto.
Su cuerpo es una bandera
Que menea el viento del sufrimiento;
Un madero que cede al tiempo
empuña su daga
En su corazón austero.