Paco Valadez
Poeta adicto al portal
Cuerpos
Paco Valadez 080610
Saliendo del elevador disfruto tu andar por el pasillo con una alfombra roja y paredes de madera, tu silueta dibujada con ese vestido de negro satín y tus piernas con medias del mismo tono de ese vestido; llegamos a la puerta de una habitación volteando y buscando mis labios sin palabras por mencionar, aspiro el aroma de tu perfume de mujer y siento en mi cuerpo correr esa sensación sublime de calor de pies a cabeza, tu cuerpo se eriza y tiembla, nuestros alientos se mezclan y las lenguas se entre lazan en un beso pasional, mis manos recorren.
Desde tus caderas hasta tus pechos y tú buscas mi virilidad; entramos y sin despejar los labios tu vestido cae al piso y mi pantalón se desliza por mis piernas, traes un coordinado lindo en rojo con vivos negros que aprisiona tu pecho; tu cintura engalanada con una tanga igual en color de minúsculas proporciones, mi camisa cae, en un infinito desliz. Dos cuerpos acariciándose y mezclando fluidos corporales, tomándose el tiempo de ser uno mismo. Buscamos con caricias intensas satisfacer nuestra libido, que esta al máximo, no importa si el mundo se cae, sumidos en nuestra tarea de dar placer a nuestra pareja no escuchamos ni vemos más allá de la piel y el aroma sexual a nuestro alrededor. Dos vigorizantes seres mostrando su capacidad de ser uno, un alma llena de fuego como si de un ave fénix se tratara, resurgiendo de entre las cenizas.
Paco Valadez 080610
Saliendo del elevador disfruto tu andar por el pasillo con una alfombra roja y paredes de madera, tu silueta dibujada con ese vestido de negro satín y tus piernas con medias del mismo tono de ese vestido; llegamos a la puerta de una habitación volteando y buscando mis labios sin palabras por mencionar, aspiro el aroma de tu perfume de mujer y siento en mi cuerpo correr esa sensación sublime de calor de pies a cabeza, tu cuerpo se eriza y tiembla, nuestros alientos se mezclan y las lenguas se entre lazan en un beso pasional, mis manos recorren.
Desde tus caderas hasta tus pechos y tú buscas mi virilidad; entramos y sin despejar los labios tu vestido cae al piso y mi pantalón se desliza por mis piernas, traes un coordinado lindo en rojo con vivos negros que aprisiona tu pecho; tu cintura engalanada con una tanga igual en color de minúsculas proporciones, mi camisa cae, en un infinito desliz. Dos cuerpos acariciándose y mezclando fluidos corporales, tomándose el tiempo de ser uno mismo. Buscamos con caricias intensas satisfacer nuestra libido, que esta al máximo, no importa si el mundo se cae, sumidos en nuestra tarea de dar placer a nuestra pareja no escuchamos ni vemos más allá de la piel y el aroma sexual a nuestro alrededor. Dos vigorizantes seres mostrando su capacidad de ser uno, un alma llena de fuego como si de un ave fénix se tratara, resurgiendo de entre las cenizas.