Iván Terranova Cruz
El Gitano.
Yo solo sé... que hay lugares no imposibles
Donde la alegría es un inmenso sol que nunca duerme
Donde la tristeza no suele crecer de pie,
y jamás nos besa al centro de nuestras frentes
ni nos lame los huesos, desgastando definitivamente
nuestra enrarecida... y siempre escasa fe
Yo solo sé... que hay lugares no imposibles...
Donde los búhos y las hienas no lloran cuando tienen hambre
Donde los buenos deseos y los relámpagos
caen como las mariposas cantando a nuestros ojos
Lugares donde los espasmos imprevistos, jamás abren sus alas
Ni se esconden por entre las plumas
de nuestro inocente bien querer
Yo solo sé...
Que por esos lejanos lugares, la sal es dulce como el azúcar
de las flores; lugares donde las piedras son blandas y sonríen
cuando uno les obsequia un sueño. Lugares donde la imaginación
no solo vuela como toda fiebre; sino que se hace sangre palpitante
entre nuestros pechos... como pocas veces
solemos contener
Solo tienes que cerrar tus párpados... romper el frío
de tu espíritu, y dejarte llevar por esos duendes que
la vida muchas veces nos obsequia... pero que nosotros
defenestramos... porque creemos que solo para poder
vivir, según los actuales tiempos... tenemos que tener
el "rigor mortis" de los que solo adoran, lo banal
por su falta de profunda madurez
Yo solo sé... que en la vida hay lugares no imposibles
Todo depende de ti, y de esa profunda voluntad
Que tú sepas cultivar, silenciosamente muy dentro tuyo
Para que siempre te eleve y te envuelva,
para todo y contra todo
y te vuelva siempre; realmente consistente.
Gracias a tu propia fe.
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EXORDIO:
El presente poema, pretende tan solo... argumentar
que más allá de la lacónica rutina de nuestras vidas;
que más allá de los acostumbrados pesares y desgra-
cias de nuestras existencias... siempre debe prevalecer
la fe, esa fe que tarde o temprano, nosotros mismos
y por mérito propio... propiciaremos con "nuestro accio
nar inteligente" para conseguir todo lo bueno que nos
ocurra; porque, ciertamente solo nosotros somos los
protagonistas y, auténticos hacedores de nuestros...
verdaderos destinos.
El presente poema, pretende tan solo... argumentar
que más allá de la lacónica rutina de nuestras vidas;
que más allá de los acostumbrados pesares y desgra-
cias de nuestras existencias... siempre debe prevalecer
la fe, esa fe que tarde o temprano, nosotros mismos
y por mérito propio... propiciaremos con "nuestro accio
nar inteligente" para conseguir todo lo bueno que nos
ocurra; porque, ciertamente solo nosotros somos los
protagonistas y, auténticos hacedores de nuestros...
verdaderos destinos.
(versión original)
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