sdontleo
Poeta fiel al portal
Llego el día con su hada,
con su noche y su mañana,
para encontrarme solo
rebuscándote entre bosques mágicos.
Y es que aún me escondo
del contexto arrepentido,
para no escuchar lo que las alondras
escriben con fecundidad en sus alas
meditabundas de tanta “libertad”.
Los duendes dicen,
con pinceles muertos
de ternura y expiación,
que se hablaba de un hombre ido
sin sentido, que con fuerza
de viento alborotaba los andrajos
de un amor perdido.
Que no sabía, o que quizás olvidó
que había todo concluido.
Una vez más me sorprendió el cariño, amor mío,
y lo deje hundirse como a lágrima abatida.
Me sorprendió un amor no prohibido,
que quizás y con paciencia
pudo haber sido el mío,
y lo apabullé como a ostra
perecida por el sol y el frío.
Me sorprendió alguien con su voz de niña,
y me acostumbré tanto a su cariño,
pero sin embargo me encargué
de marchitarla, con el calor maligno
de los mohines inconscientes,
y este poco orgullo que no hace más que hablar
de que un día te ha tenido.
He perdido un cielo,
al que quizás pude haber ido
para cobijar este cariño.
He perdido mar y tierra cristalina,
por el simple hecho de pensar
que algún día he de palparte
en la neblina de lo absurdo.
Sin embargo tú no pierdes nada,
ganas absolutamente todo,
como la mitad del mundo
y sus enredos tenebrosos que te apagan,
mientras la otra mitad del mío
rehúsa a concluirse con los hadas,
con los bosques y los mares,
con las aves y los ríos,
con el corazón de un niño.
Por ahora,
tengo sólo el sol y el frío…
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