Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegando a la mitad de mi camino,
sin más sabiduría ni fortuna
que cuando vine al mundo, vaticino
cercano aquel momento en que se aúna
el ímpetu y sosiego repentino
del alma que se acerca a la tribuna.
Subiendo los peldaños al dictado
de todos los sumarios, ¡queda presa!
pues nunca de tu juicio sale ilesa
si pones bajo el flexo tu pasado.
La toga del fiscal y el abogado
comparten su color dejando impresa
la férrea sentencia sin promesa
de indulto o remisión al imputado.
Y así, sin más delitos a mi lado,
admito ser culpable, ¡qué sorpresa!
y lastro la condena que atraviesa
la cruz de la balanza a mi costado.
Atrás no dejo nada mal atado
mas siempre, reflexiva se confiesa
la errática conciencia que regresa
al punto de partida ya trillado.
Y vuelve a preguntar a su destino
por qué de tantos sueños no es la cuna,
y espera del reloj parar el trino
que mata raudo el tiempo sin vacuna,
y siente de los años el espino
que ensartan su homilía inoportuna...
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