Max Libérum
Poeta recién llegado
La pureza
de su ser imperfecto.
Culpable
de inocencia
de un martirio inevitable,
que el mundo real
contra su pecho
golpeaba.
Su realismo surrealista
su visión invisible.
y sobre todo:
culpable
Culpable de una obscuridad
que iluminaba
toda alma cesante.
Sus ojos mustios
que a todo lo muerto,
olvidado,
parecían hablarle.
Cocido a sus recuerdos,
En lo alto
de alguna utopía,
Donde nunca era tarde
se dormía...
El taciturno Culpable.