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Comienzo el día escuchando el HIMNO NACIONAL,
me levanto apago la radio y me hago un par de arepas criollas,
el humo de los autos me recuerda a la guerra tridimensional
y que mi sangre significa libertad.
Amor por mi patria, amor por mi bandera, amor por mi Venezuela,
¡Que vida el folklore nacional!, alpargata cuatro y maraca,
al ver los niños jugando en el parque me recuerda que el himno
nacional comenzó como una canción de cuna.
Recuerdo cuando llegaron los españoles a mi tierra
y al ver los palafitos en la laguna de Sinamaica,
les recordó a Venecia de allí salió el nombre de mi Venezuela,
vez el Golfo en una imagen satelital y piensas quiero estar allá.
Hice un viaje para Barlovento y las negra movían sus caderas al son del tambor,
playas con arenas blancas, Barlovento tierra ardiente del calor,
se pueden apreciar hermosas morenas parecidas a unas sirenas,
la tierra donde siempre es verano y todos los días huele a cacao.
Sin previo aviso carnaval llega en el mes de febrero,
los adultos se vuelven jóvenes, juegan como niños en las calles,
en lo alto del cielo predominas el rey sol que lanza unos rayos interestelares,
no hay nada mejor en esa temporada que un día con la familia disfrutando en el rio.
No me pierdo el corpus christi en San Francisco Yare,
me encanta ver como se tiñe de rojo las calles,
los diablos bailar al ritmo del típico tambor,
esa es la hermandad donde el bien predomina al mal.
Antes de que llegue cuarta guerra mundial iré al pico bolívar
o soñare en tirarme desde el salto Ángel,
en los Tepuy cerca de la frontera con Brasil logro ver
como el horizonte viste de noche y hago el amor con un cielo estrellado.
Por obligación a lo que dicta mi corazón debo
mencionar las bellas tunas que habitan en Falcón,
donde la arena hace un desierto y la luna se hunde en ella,
el olor a saliste entra en tus venas mientras el mar se sale de los ojos.
El talento nacional tiene nivel internacional,
que nuestra cultura no es tan solo emocional,
que predomina lo urbano en las calle,
que mi cultura es humanista y desciende del libertador.
Comienzo el día escuchando el HIMNO NACIONAL,
me levanto apago la radio y me hago un par de arepas criollas,
el humo de los autos me recuerda a la guerra tridimensional
y que mi sangre significa libertad.
Amor por mi patria, amor por mi bandera, amor por mi Venezuela,
¡Que vida el folklore nacional!, alpargata cuatro y maraca,
al ver los niños jugando en el parque me recuerda que el himno
nacional comenzó como una canción de cuna.
Recuerdo cuando llegaron los españoles a mi tierra
y al ver los palafitos en la laguna de Sinamaica,
les recordó a Venecia de allí salió el nombre de mi Venezuela,
vez el Golfo en una imagen satelital y piensas quiero estar allá.
Hice un viaje para Barlovento y las negra movían sus caderas al son del tambor,
playas con arenas blancas, Barlovento tierra ardiente del calor,
se pueden apreciar hermosas morenas parecidas a unas sirenas,
la tierra donde siempre es verano y todos los días huele a cacao.
Sin previo aviso carnaval llega en el mes de febrero,
los adultos se vuelven jóvenes, juegan como niños en las calles,
en lo alto del cielo predominas el rey sol que lanza unos rayos interestelares,
no hay nada mejor en esa temporada que un día con la familia disfrutando en el rio.
No me pierdo el corpus christi en San Francisco Yare,
me encanta ver como se tiñe de rojo las calles,
los diablos bailar al ritmo del típico tambor,
esa es la hermandad donde el bien predomina al mal.
Antes de que llegue cuarta guerra mundial iré al pico bolívar
o soñare en tirarme desde el salto Ángel,
en los Tepuy cerca de la frontera con Brasil logro ver
como el horizonte viste de noche y hago el amor con un cielo estrellado.
Por obligación a lo que dicta mi corazón debo
mencionar las bellas tunas que habitan en Falcón,
donde la arena hace un desierto y la luna se hunde en ella,
el olor a saliste entra en tus venas mientras el mar se sale de los ojos.
El talento nacional tiene nivel internacional,
que nuestra cultura no es tan solo emocional,
que predomina lo urbano en las calle,
que mi cultura es humanista y desciende del libertador.