Ictiandro
Poeta adicto al portal
Es pasto de horas acabadas
la vida que pasa,
la vida que se va hundiendo
frente a las costas inhóspitas
cual nave, sin rumbo y faro,
con velas negras.
No es cumpleaños el dormitar
sobre los restos de una fiesta,
es más que transitar
por ese instante mínimo de segundos
donde nos sorprenden ideas
sobre lo que es nuestra presencia
en esta tierra
donde no pedimos venir ni nacer,
sino obligar a que sea parte de nosotros,
lo que somos dentro de esa burbuja
de conformidades sin esfuerzos.
Será el despertar de un tiempo
sin edades y mar tranquila (difícil),
será lo que vendrá a ser
nuestra vida en los años limitados,
cuota que difiere mucho en la mirada
que se posa en una línea no trazada,
en un futuro a medias
sin un pasado que sea completo.
Y no importa... no importa...
el pasto serán las horas acabadas,
las naves que marchan
hacia su destino en la marea,
las tardes de comienzo
de una fiesta interminable.
la vida que pasa,
la vida que se va hundiendo
frente a las costas inhóspitas
cual nave, sin rumbo y faro,
con velas negras.
No es cumpleaños el dormitar
sobre los restos de una fiesta,
es más que transitar
por ese instante mínimo de segundos
donde nos sorprenden ideas
sobre lo que es nuestra presencia
en esta tierra
donde no pedimos venir ni nacer,
sino obligar a que sea parte de nosotros,
lo que somos dentro de esa burbuja
de conformidades sin esfuerzos.
Será el despertar de un tiempo
sin edades y mar tranquila (difícil),
será lo que vendrá a ser
nuestra vida en los años limitados,
cuota que difiere mucho en la mirada
que se posa en una línea no trazada,
en un futuro a medias
sin un pasado que sea completo.
Y no importa... no importa...
el pasto serán las horas acabadas,
las naves que marchan
hacia su destino en la marea,
las tardes de comienzo
de una fiesta interminable.