Ad Libitum
Poeta recién llegado
Sábado.
“Con este cuchillo
le rajaré el cuello
a la puta de tu madre.”
Domingo.
Carretera y temblor.
Lunes.
74 horas sin dormir.
Matemáticas a primera hora de la mañana.
Martes.
Cristales rotos.
Ruedas del coche pinchadas.
30 minutos tarde a la clase de Lengua.
Miércoles.
Nada. No pasa nada.
Tan sólo el tiempo.
El miedo.
Y la certeza de saber
que todo podría pasar
en cualquier momento.
Jueves.
Cuerpo entregándose a la fiebre.
Para quedarse en casa.
Porque ella hoy no trabaja.
Y tú sabes que él sabe donde vivís.
Y que guarda un cuchillo
como una promesa.
Viernes.
Sonrisa adulta en un cuerpo por formar.
“No te preocupes, mamá, que yo estoy bien.
Nos vemos en dos días.”
Sábado.
“Con este cuchillo
le rajaré el cuello
a la puta de tu madre”.
Domingo.
Carretera y temblor.
Lunes.
“Con este cuchillo
le rajaré el cuello
a la puta de tu madre.”
Domingo.
Carretera y temblor.
Lunes.
74 horas sin dormir.
Matemáticas a primera hora de la mañana.
Martes.
Cristales rotos.
Ruedas del coche pinchadas.
30 minutos tarde a la clase de Lengua.
Miércoles.
Nada. No pasa nada.
Tan sólo el tiempo.
El miedo.
Y la certeza de saber
que todo podría pasar
en cualquier momento.
Jueves.
Cuerpo entregándose a la fiebre.
Para quedarse en casa.
Porque ella hoy no trabaja.
Y tú sabes que él sabe donde vivís.
Y que guarda un cuchillo
como una promesa.
Viernes.
Sonrisa adulta en un cuerpo por formar.
“No te preocupes, mamá, que yo estoy bien.
Nos vemos en dos días.”
Sábado.
“Con este cuchillo
le rajaré el cuello
a la puta de tu madre”.
Domingo.
Carretera y temblor.
Lunes.