Dalí
Llegaste coloreando las estrellas de acero
figurando los teatros aplaudidos
y las campanas altas como el suelo.
Dividiste la sed de los desiertos
con tu mirada vieja como el siglo
así desbarataste las columnas que asolaban la luz de las linternas.
Rechazaste los puntos surrealistas
y mamaste los números de leche
hasta envolver tu tinta pragmática en horrendos átomos divinos.
  
La barca
Las olas desintegran
el amor de la luna,
y tus caricias rosas se volvieron espuma.
Nuestro amor se deshizo,
cual pétalo marchito
lentamente se hunde, en su tibia penumbra.
Y entre números calidos
los días se difuman,
y el néctar de tus besos ha secado mi alma.
Es un ramo tan frío
la soledad del cuerpo,
que en las noches azules, mi espíritu solloza.
He vertido en el eco
mis clamores nocturnos,
y el desvelo acaricia la sombra del silencio.
Luego viene la barca
girando entre mis ojos,
hasta llenar mis sueños, de besos transparentes.
Ensoñación
Tu luz me tapizaba
la sangre
y el deseo,
cual rayo en su destello
suaviza
el amplio estruendo.
Eras el firmamento
de un místico
paseo,
entre flores celestes
y pájaros dorados.
El sol ardía en tus labios
cual magnifico dia.
Yo alegre me bebía
el color de tu gracia.
Ondas nostálgicas
Te aplaudieron mis ojos con sus lagrimas hondas.
Nada detuvo el viaje de regreso al olvido.
El amor es un barco.
Tiemblas en mi memoria.
Tracé un espejismo de rotativas ondas.
Y entre besos delgados nuestras bocas se hundieron.
Volabas en mis labios con alegría del cielo.
El viento era liviano como la voz de un pájaro.
Al destierro las alas.
Sin el canto la muerte.
Enterramos el pulso de la estancia secreta.
Y absorbimos la pálida sensación de nostalgia 
  Barrio de flores
Has abierto el camino de la sombra.
Has teñido mi ser con tus crepúsculos.
Mírame abierto y solo, entre la hiedra negra,
suspirando destellos que alumbraron mi huella
.Efervescente vino de gozo en tu mirada.
Estancia dulce, yo te conozco a solas,
cuando tu alma calla entre las mariposas,
manifestando el pulso y el color de las rosas.
Tu piel traza mi rumbo, amplio barrio de flores.
Las hojas rugen tonos ancestrales,y en su instante dormido llora el pájaro seco.
Tus manos hablan con mis dedos.Tu corazón invierte la luz de mi deseo.
Altas heridas llevo, entre mi alma secreta. 
 
 El destierro
Apetitosa fruta sonrojó su conciencia,
y esparcieron su sombra por el delgado filo
que conduce al destierro y al olvido.
Ni las hojas de higuera contuvieron
la peste de la desobediencia.
Rompieron su ropaje de inocencia,
y se quedaron llenos de pecado.
La moda que Satán impuso
no acataba la ley del paraíso.
y el hombre había perdido para siempre
las vestiduras tiernas y divinas
que el creador confeccionó con su dulzura.
Llegaste coloreando las estrellas de acero
figurando los teatros aplaudidos
y las campanas altas como el suelo.
Dividiste la sed de los desiertos
con tu mirada vieja como el siglo
así desbarataste las columnas que asolaban la luz de las linternas.
Rechazaste los puntos surrealistas
y mamaste los números de leche
hasta envolver tu tinta pragmática en horrendos átomos divinos.
  
La barca
Las olas desintegran
el amor de la luna,
y tus caricias rosas se volvieron espuma.
Nuestro amor se deshizo,
cual pétalo marchito
lentamente se hunde, en su tibia penumbra.
Y entre números calidos
los días se difuman,
y el néctar de tus besos ha secado mi alma.
Es un ramo tan frío
la soledad del cuerpo,
que en las noches azules, mi espíritu solloza.
He vertido en el eco
mis clamores nocturnos,
y el desvelo acaricia la sombra del silencio.
Luego viene la barca
girando entre mis ojos,
hasta llenar mis sueños, de besos transparentes.
Ensoñación
Tu luz me tapizaba
la sangre
y el deseo,
cual rayo en su destello
suaviza
el amplio estruendo.
Eras el firmamento
de un místico
paseo,
entre flores celestes
y pájaros dorados.
El sol ardía en tus labios
cual magnifico dia.
Yo alegre me bebía
el color de tu gracia.
Ondas nostálgicas
Te aplaudieron mis ojos con sus lagrimas hondas.
Nada detuvo el viaje de regreso al olvido.
El amor es un barco.
Tiemblas en mi memoria.
Tracé un espejismo de rotativas ondas.
Y entre besos delgados nuestras bocas se hundieron.
Volabas en mis labios con alegría del cielo.
El viento era liviano como la voz de un pájaro.
Al destierro las alas.
Sin el canto la muerte.
Enterramos el pulso de la estancia secreta.
Y absorbimos la pálida sensación de nostalgia 
  Barrio de flores
Has abierto el camino de la sombra.
Has teñido mi ser con tus crepúsculos.
Mírame abierto y solo, entre la hiedra negra,
suspirando destellos que alumbraron mi huella
.Efervescente vino de gozo en tu mirada.
Estancia dulce, yo te conozco a solas,
cuando tu alma calla entre las mariposas,
manifestando el pulso y el color de las rosas.
Tu piel traza mi rumbo, amplio barrio de flores.
Las hojas rugen tonos ancestrales,y en su instante dormido llora el pájaro seco.
Tus manos hablan con mis dedos.Tu corazón invierte la luz de mi deseo.
Altas heridas llevo, entre mi alma secreta. 
 
 El destierro
Apetitosa fruta sonrojó su conciencia,
y esparcieron su sombra por el delgado filo
que conduce al destierro y al olvido.
Ni las hojas de higuera contuvieron
la peste de la desobediencia.
Rompieron su ropaje de inocencia,
y se quedaron llenos de pecado.
La moda que Satán impuso
no acataba la ley del paraíso.
y el hombre había perdido para siempre
las vestiduras tiernas y divinas
que el creador confeccionó con su dulzura.
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