Dama de ayeres

Felipe Antonio Santorelli

Poeta que considera el portal su segunda casa
Con la vista periférica
te noté en la distancia
y vestida con fragancia
de jazmines y abedules
te paseabas entre tules
de silencios celestiales.

Parecían irreales
las huellas de tus pisadas
como desde un polvo de hadas
tú flotaras tiernamente
y mi mente
despejada de incertezas
soñaba con las cerezas
de tu beso vespertino.

Quiso el sino
separar nuestras veredas
esa tarde en que las hiedras
nos rodearan con su sombra.

Caminabas sobre alfombra
de discursos impasibles
y mi sueño de imposibles
se deshizo entre tu andanza.
Ya no queda una alabanza
a este sueño imaginado
la verdad ya estoy cansado
de esperar, desesperar
y a tu lado nunca estar.

No por eso tu recuerdo
se convierte en desacuerdo
lo conservo contudente
en mi mente
y en mi alma que asolada
ya de ti no espera nada…
 
Última edición:
Con la vista periférica
te noté en la distancia
y vestida con fragancia
de jazmines y abedules
te paseabas entre tules
de silencios celestiales.

Parecían irreales
las huellas de tus pisadas
como desde un polvo de hadas
tú flotaras tiernamente
y mi mente
despejada de incertezas
soñaba con las cerezas
de tu beso vespertino.

Quiso el sino
separar nuestras veredas
esa tarde en que las hiedras
nos rodearan con su sombra

Caminabas sobre alfombra
de discursos impasibles
y mi sueño de imposibles
se deshizo entre tu andanza.
Ya no queda una alabanza
a este sueño imaginado
la verdad ya estoy cansado
de esperar, desesperar
y a tu lado nunca estar.

No por eso tu recuerdo
se convierte en desacuerdo
lo conservo contudente
en mi mente
y en mi alma que asolada
ya de ti no espera nada…
si te hablara yo de recuerdo, un interesante poema me recuerda mucho a mi, pero ese no es el punto, por ahí te falto algo, grato leerte
 
Con la vista periférica
te noté en la distancia
y vestida con fragancia
de jazmines y abedules
te paseabas entre tules
de silencios celestiales.

Parecían irreales
las huellas de tus pisadas
como desde un polvo de hadas
tú flotaras tiernamente
y mi mente
despejada de incertezas
soñaba con las cerezas
de tu beso vespertino.

Quiso el sino
separar nuestras veredas
esa tarde en que las hiedras
nos rodearan con su sombra

Caminabas sobre alfombra
de discursos impasibles
y mi sueño de imposibles
se deshizo entre tu andanza.
Ya no queda una alabanza
a este sueño imaginado
la verdad ya estoy cansado
de esperar, desesperar
y a tu lado nunca estar.

No por eso tu recuerdo
se convierte en desacuerdo
lo conservo contudente
en mi mente
y en mi alma que asolada
ya de ti no espera nada…
Bueno...necesitas dos tabletas de resignación cada ocho horas.

El siguiente!

:)





Abrazos, Felipe.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba