Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Detrás de mi sonrisa bebo llanto
que en súplica lacrada
se acera en la mirada.
¡Camposanto!
de lápidas anónimas que enguanto
en críptica mesnada
que no paga soldada.
Mientras tanto,
huyendo los ensueños que asonanto
en esta balaustrada,
el todo queda en nada...
Me levanto,
aun sintiendo en retórica el quebranto
de esta rima obstinada,
que encala la fachada
con su canto.
Y pregunto...
¿Por qué será que muere así el anhelo?
Incómodo difunto
de eterno contrapunto...
¡Negro duelo!
empañando la cúpula del cielo.
Las luces que barrunto
son el eco presunto
que acuartelo
y al calor de las palabras, deshielo
mientras al fuego adjunto
la voz que aquí pespunto
con su anzuelo...
¡Dame amor, tu consuelo!
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