Siempre conocí ahí el puente
pero mis pies nunca pasaron
a la otra orilla.
El placer siempre estaba sobre mi piel,
la belleza me rodeaba,
pero no la veía.
Colgué los sueños sobre la luna
y deje a la luz entrar por la puerta,
la abrí un poco,
pero fue suficiente
para iluminar la casa.
Los pensamientos se durmieron a ratos
sobre el silencio,
se apaciguo mi impaciencia
y pude mirar desde lo mas alto.
Sentí mi corazón latiendo
agarrando mi respiración, mi vida;
reconocí que detrás de la muerte,
tanta veces deseada,
estaba un inexplicable fuego
que me rodeaba,
me traspasaba,
me daba la mano por si la quería,
pero mis pies nunca pasaron
a la otra orilla.
El placer siempre estaba sobre mi piel,
la belleza me rodeaba,
pero no la veía.
Colgué los sueños sobre la luna
y deje a la luz entrar por la puerta,
la abrí un poco,
pero fue suficiente
para iluminar la casa.
Los pensamientos se durmieron a ratos
sobre el silencio,
se apaciguo mi impaciencia
y pude mirar desde lo mas alto.
Sentí mi corazón latiendo
agarrando mi respiración, mi vida;
reconocí que detrás de la muerte,
tanta veces deseada,
estaba un inexplicable fuego
que me rodeaba,
me traspasaba,
me daba la mano por si la quería,