Guillermo Alegre
Poeta recién llegado
Araña las brasas del tiempo
regalame la plenitud
del sabor de tus labios.
No me ates.
No me ates,
solo muerde los surcos invisibles
de mi piel,
acaricia las facciones de mi mirada
y déjate llevar por la musicalidad
de estos acordes dejados
por el paso del tiempo.
Empatiza los aromas
formados por los alientos
de la libertad y la anarquía.
No antepongas las ideas vagas
que rondan aquel mundo
tan majestuoso,
donde no hay sitio
para al mas sin razón,
donde no se puede
fundir el bálsamo
mas placentero de la vida.
Dame.
regalame la plenitud
del sabor de tus labios.
No me ates.
No me ates,
solo muerde los surcos invisibles
de mi piel,
acaricia las facciones de mi mirada
y déjate llevar por la musicalidad
de estos acordes dejados
por el paso del tiempo.
Empatiza los aromas
formados por los alientos
de la libertad y la anarquía.
No antepongas las ideas vagas
que rondan aquel mundo
tan majestuoso,
donde no hay sitio
para al mas sin razón,
donde no se puede
fundir el bálsamo
mas placentero de la vida.
Dame.