Jacobino
Poeta recién llegado
Pueden venir esas palabras y colgarse de la cama, suspirar por quien se ha ido, rezar para que regrese la alegría... pueden meterse hasta el fondo de mi alma, llevarlas allí clavadas hasta el final de mi tiempo. Porque yo no voy a expulsarlas, pueden las palabras hablar por mí y sobre mí, sobre las cosas que me hacen daño y me hacen bien... y las tinieblas que surgen cuando uno desea/no desea. Son delatoras todas las letras que se imprimen, todas las que se pasean por la pantalla blanca o un folio apresado en un cajón cerrado... todas te traicionan, acaban siendo un enemigo de si mismas y te señalan con el dedo: ése es el gran culpable, ese tío nos ha escrito y ya no nos ama, tras usarnos como flechas que en el cielo de la angustia atravesamos hacia otros mundoos, solo por él, por su mala conciencia y su herido corazón, ahora no nos reconoce.
Son jodidas las palabras y siempre que pueden hacerlo se te escapan como peces de las manos.
Son jodidas las palabras y siempre que pueden hacerlo se te escapan como peces de las manos.
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