DANZANDO ESTRE GUSANOS.…
Me encontraba ahí parada, en la escalinata del edificio forense, el aire era nauseabundo y la luna empezaba a menguar; de pronto fue como si el viento me golpeara la cara y me hiciera reaccionar.Estaba aturdida, empecé a subir las escaleras, decidiéndome por fin entrar a aquel lugar, respire muy hondo intentando armarme de valor; pero a nadie podía engañar, mi cara de terror me delataba, era como una pequeña niña asustada apunto de entrar a una casa de terror.
Cuando en mi casa escuche timbrar el teléfono, mí corazón se detuvo, mi piel se erizo y me recorrió un frio helado que calo hasta mis huesos;… mamá contestó, (yo quise hacerlo pero ella llego antes que yo) me extraño que no me llamara: - “Maryjo” contesta el teléfono-….
Y al ver su mueca de horror supe lo que pasaba, escuche su intenso alarido de horror, tomé las llaves del auto y no espere a escuchar ninguna advertencia que me detuviera.
-“Tengo que ser yo la que llegue primero a ese lugar”. Pensé, necesito ser yo la que vea con mis propios ojos lo que mi mente no quiere entender. Camine por un sendero largo, tan largo como un sendero de muerte.
Una extraña sensación recorrió mi cuerpo; no era dolor lo que me aquejaba no, era más bien una sensación de cosquilleo, el olor a putrefacción se hizo cada vez mas insoportable.
Intente preguntar hacia donde dirigirme pero no fue necesario, escuche a lo lejos decir a un mórbido hombre a donde llevaban a los cadáveres en mal estado. Me detuve frente a la puerta…y algo adentro de mí se rompió, no pude contenerme y como cual ser enfermo comencé a vomitar ¡Que horror! gusanos blanquizcos salían de mi boca mis ojos se desorbitaron y mi cabeza entera giro dando mil vueltas… obligando a darme cuenta de lo que mis ojos no querían ver, ese sopor fétido horrendo e insoportable provenía de mi, ese cosquilleo helado era la muestra contundente de mis adorables huéspedes: me vi ahí, tendida en una plancha de acero, un cuerpo, un cadáver, un trozo de carne sin vida, carne para gusanos. Mi cuerpo esta ahí desnudo… amoratado, suave, lacerado y blanco como la luna menguante. Muerta.
Con una mueca desencajada de horror.
Esa imagen era la muestra innata de belleza y horror juntos.
Mis iniciales escritas marcadas en un collarín que pendía de mi larga y afilada mano, mi cuerpo inerte, mi madre llorando, mi pútrido olor, y mis honorables huéspedes era la confiable evidencia de que ahora yo danzaría entre gusanos….
Me encontraba ahí parada, en la escalinata del edificio forense, el aire era nauseabundo y la luna empezaba a menguar; de pronto fue como si el viento me golpeara la cara y me hiciera reaccionar.Estaba aturdida, empecé a subir las escaleras, decidiéndome por fin entrar a aquel lugar, respire muy hondo intentando armarme de valor; pero a nadie podía engañar, mi cara de terror me delataba, era como una pequeña niña asustada apunto de entrar a una casa de terror.
Cuando en mi casa escuche timbrar el teléfono, mí corazón se detuvo, mi piel se erizo y me recorrió un frio helado que calo hasta mis huesos;… mamá contestó, (yo quise hacerlo pero ella llego antes que yo) me extraño que no me llamara: - “Maryjo” contesta el teléfono-….
Y al ver su mueca de horror supe lo que pasaba, escuche su intenso alarido de horror, tomé las llaves del auto y no espere a escuchar ninguna advertencia que me detuviera.
-“Tengo que ser yo la que llegue primero a ese lugar”. Pensé, necesito ser yo la que vea con mis propios ojos lo que mi mente no quiere entender. Camine por un sendero largo, tan largo como un sendero de muerte.
Una extraña sensación recorrió mi cuerpo; no era dolor lo que me aquejaba no, era más bien una sensación de cosquilleo, el olor a putrefacción se hizo cada vez mas insoportable.
Intente preguntar hacia donde dirigirme pero no fue necesario, escuche a lo lejos decir a un mórbido hombre a donde llevaban a los cadáveres en mal estado. Me detuve frente a la puerta…y algo adentro de mí se rompió, no pude contenerme y como cual ser enfermo comencé a vomitar ¡Que horror! gusanos blanquizcos salían de mi boca mis ojos se desorbitaron y mi cabeza entera giro dando mil vueltas… obligando a darme cuenta de lo que mis ojos no querían ver, ese sopor fétido horrendo e insoportable provenía de mi, ese cosquilleo helado era la muestra contundente de mis adorables huéspedes: me vi ahí, tendida en una plancha de acero, un cuerpo, un cadáver, un trozo de carne sin vida, carne para gusanos. Mi cuerpo esta ahí desnudo… amoratado, suave, lacerado y blanco como la luna menguante. Muerta.
Con una mueca desencajada de horror.
Esa imagen era la muestra innata de belleza y horror juntos.
Mis iniciales escritas marcadas en un collarín que pendía de mi larga y afilada mano, mi cuerpo inerte, mi madre llorando, mi pútrido olor, y mis honorables huéspedes era la confiable evidencia de que ahora yo danzaría entre gusanos….
Archivos adjuntos
Última edición: