Armando Gómez
Poeta recién llegado
¿Qué trasciende en la altura de mi ser?, no más que un volcán que escupe mi sangre
En un cuerpo, que transporta caos a sus doctrinas, y forja rocas del agua de mi inocencia
Las convierte en piezas donde juego, para crear imágenes yo mismo, del mismo volcán
Como una invitación a ser turismo por su cráter, el ojo de mi agonía y nacimiento
Ese ojo trae constantemente la oscuridad más profunda, para que mi fe se haga más ciega
Trae oscuridad necia, para que un destello de luz sea un acontecimiento imborrable
Sombras intensas, para mirar los colores con mayor claridad y detalle
Negro sobre negro, para mirar las escala de mi paz, y hacer sentir luminosos a los que miren
Ojo que es monumento invaluable de mi visión corrosiva, y gestor de mi cantar cansado
Templo del agujero de mi alma, dimensión donde al fondo se encuentran mis sismos
Pupila que dilata su espacio, para mirar su vida, y entender que sus líneas no existen
Así como sus versos que hablaban de tiempo, y sólo quedaron en el pasado
Retrospectiva del tiempo, vuelve el fluido del alma para convertir delirios en palabras
Al inicio, como el árbol que se agarra de sus raíces, para no tener miedo al elevarse
Devuelve su aliento, como aquel que aspira antes de exhalar su salto al vacío
Arrepentimiento de vida, como el que muere y recuerda lo insensato del porqué saltó
Paisaje de mi obra, libre de interpretación, preso de mi conciencia
Propone nuevas formas de ilustrar belleza, y cambia el diseño de su calabozo
Para hacer más estable su penitencia aglumerada, e inimaginable su edén endémico
Para vivir cómodo en su eterna desesperación, y criticar su obra en el cielo de su alcance terrenal
Clima tropical propicio del continente de mi cráneo, que fija su norte a mis depresiones
Para llevar el huracán lejos del desierto de mis pies preparados para tocar su grano de arena
Frialdad de mi palma lista para girar el tornado de mi amargura, e inundar mi corazón en sequía
Y las trajedias que componen el mundo, que llena de mundo, a partir del mundano creador
En un cuerpo, que transporta caos a sus doctrinas, y forja rocas del agua de mi inocencia
Las convierte en piezas donde juego, para crear imágenes yo mismo, del mismo volcán
Como una invitación a ser turismo por su cráter, el ojo de mi agonía y nacimiento
Ese ojo trae constantemente la oscuridad más profunda, para que mi fe se haga más ciega
Trae oscuridad necia, para que un destello de luz sea un acontecimiento imborrable
Sombras intensas, para mirar los colores con mayor claridad y detalle
Negro sobre negro, para mirar las escala de mi paz, y hacer sentir luminosos a los que miren
Ojo que es monumento invaluable de mi visión corrosiva, y gestor de mi cantar cansado
Templo del agujero de mi alma, dimensión donde al fondo se encuentran mis sismos
Pupila que dilata su espacio, para mirar su vida, y entender que sus líneas no existen
Así como sus versos que hablaban de tiempo, y sólo quedaron en el pasado
Retrospectiva del tiempo, vuelve el fluido del alma para convertir delirios en palabras
Al inicio, como el árbol que se agarra de sus raíces, para no tener miedo al elevarse
Devuelve su aliento, como aquel que aspira antes de exhalar su salto al vacío
Arrepentimiento de vida, como el que muere y recuerda lo insensato del porqué saltó
Paisaje de mi obra, libre de interpretación, preso de mi conciencia
Propone nuevas formas de ilustrar belleza, y cambia el diseño de su calabozo
Para hacer más estable su penitencia aglumerada, e inimaginable su edén endémico
Para vivir cómodo en su eterna desesperación, y criticar su obra en el cielo de su alcance terrenal
Clima tropical propicio del continente de mi cráneo, que fija su norte a mis depresiones
Para llevar el huracán lejos del desierto de mis pies preparados para tocar su grano de arena
Frialdad de mi palma lista para girar el tornado de mi amargura, e inundar mi corazón en sequía
Y las trajedias que componen el mundo, que llena de mundo, a partir del mundano creador