TAVOAM
Poeta veterano
DE A POCO
Desearía nombrarte y que aparezcas,
con piel palpable y no borrosa,
con labios húmedos, o secos, pero vivos,
con la eterna suavidad con que tocas al mirar.
Pero mi alma yace derrumbada en mil pasados
tejiéndole trampas a la realidad
y vestidos nuevos a tu imagen fantaseada,
como buscando vida en los rincones
insospechados y demorados del recuerdo.
Mis plegarias acopian religiones
rezan a dioses que casi son diablos
por borrar tu recuerdo o borrar tu ausencia,
porque un error del destino te regrese a mi puerta.
Desearía no haber reparado en tu mirada aquella tarde,
o al menos haber pestañasdo,
quisiera quitar aquel día de la historia;
borrar tu rostro dibujado hasta en mi espejo,
quisiera ir a ese lugar
donde ni cerrando los ojos pueda mirarte.
Pero aquí el aire se disfraza de tu ausencia,
el tiempo ha decidido cargar tu imagen
hasta que la eternidad lo detenga . . .
hay heridas incurables
que se van desangrando, lentamente,
como el buitre vuela sobre su presa,
y finalmente matan
cada sueño hecho destino,
cada latido que creíamos sincronizado,
cada futuro que casi tocamos con las manos.
Recuerdo las olas rompiendo sobre la playa,
las arenas parecen intactas, firmes,
pero el mar se las lleva,
de a poco, va devorándoselas.
Imagino ese momento, en silencio, temeroso,
pues se asemeja a la soledad
rompiendo sobre mi alma.
TAVO.
Desearía nombrarte y que aparezcas,
con piel palpable y no borrosa,
con labios húmedos, o secos, pero vivos,
con la eterna suavidad con que tocas al mirar.
Pero mi alma yace derrumbada en mil pasados
tejiéndole trampas a la realidad
y vestidos nuevos a tu imagen fantaseada,
como buscando vida en los rincones
insospechados y demorados del recuerdo.
Mis plegarias acopian religiones
rezan a dioses que casi son diablos
por borrar tu recuerdo o borrar tu ausencia,
porque un error del destino te regrese a mi puerta.
Desearía no haber reparado en tu mirada aquella tarde,
o al menos haber pestañasdo,
quisiera quitar aquel día de la historia;
borrar tu rostro dibujado hasta en mi espejo,
quisiera ir a ese lugar
donde ni cerrando los ojos pueda mirarte.
Pero aquí el aire se disfraza de tu ausencia,
el tiempo ha decidido cargar tu imagen
hasta que la eternidad lo detenga . . .
hay heridas incurables
que se van desangrando, lentamente,
como el buitre vuela sobre su presa,
y finalmente matan
cada sueño hecho destino,
cada latido que creíamos sincronizado,
cada futuro que casi tocamos con las manos.
Recuerdo las olas rompiendo sobre la playa,
las arenas parecen intactas, firmes,
pero el mar se las lleva,
de a poco, va devorándoselas.
Imagino ese momento, en silencio, temeroso,
pues se asemeja a la soledad
rompiendo sobre mi alma.
TAVO.
Última edición: