Las mismas olas que siempre
devuelven la espuma blanca.
La brisa que tantas veces
devolvió a mi alma la magia.
Fue mi playa solitaria,
en una tarde de invierno
que me devolvió la vida
con tus palabras "te quiero".
Deja que ponga en tu boca
un beso salado y tan tierno
que no olvides nunca mis labios
que en nuestro mar fueron fuego.