CATINA
Poeta fiel al portal
Llorando a media luz en la habitación
tiemblan sus manos sudorosas como agua revolcadas en la arena
y llora,
silenciosa.
Caen las lágrimas saladas y aprieta ese nudo en la garganta
habituando el espacio, haciendo como si nada,
y piensa,
callada,
todo es silencio,
y pide,
que todo sea un sueño.
Nadie la escucha, nadie la ve.
Su camisola rasgada y moretones en sus brazos
son testigo de su tormento,
Y sueña,
que la toca una pluma ,
de avestruz o de un faisán,
que sea,
la más suave,
la más cálida
casi intangible.
Sus pupilas son dos aguas, hechas de tortura…
su cuerpo es canela, con olor a viento,
su llanto es secreto, como el de un tormento.
Y espera,
callada…
la luz entra temerosa por la ventana
espera,
que pase…
que acabe,
la tormenta de su desierto.
Hay mil auroras, testigos de su secreto…
pero el día llega , el día sigue,
y sueña,
e inventa,
que la toca una pluma…
de avestruz o de un faisán,
tan suave,
tan dulce,
tan cálida
como jamás pudo imaginar….
tiemblan sus manos sudorosas como agua revolcadas en la arena
y llora,
silenciosa.
Caen las lágrimas saladas y aprieta ese nudo en la garganta
habituando el espacio, haciendo como si nada,
y piensa,
callada,
todo es silencio,
y pide,
que todo sea un sueño.
Nadie la escucha, nadie la ve.
Su camisola rasgada y moretones en sus brazos
son testigo de su tormento,
Y sueña,
que la toca una pluma ,
de avestruz o de un faisán,
que sea,
la más suave,
la más cálida
casi intangible.
Sus pupilas son dos aguas, hechas de tortura…
su cuerpo es canela, con olor a viento,
su llanto es secreto, como el de un tormento.
Y espera,
callada…
la luz entra temerosa por la ventana
espera,
que pase…
que acabe,
la tormenta de su desierto.
Hay mil auroras, testigos de su secreto…
pero el día llega , el día sigue,
y sueña,
e inventa,
que la toca una pluma…
de avestruz o de un faisán,
tan suave,
tan dulce,
tan cálida
como jamás pudo imaginar….
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