a los 9 le pregunté a mi madre:
--si nosotros somos los buenos, ¿por qué los Yanquis no nos escuchan?
café
sonrisa titeretada
y mirada a media asta
--porque para ellos, nosotros, somos los malos --respondió.
esa noche algo se quebró
y se fue a rimar con decepción
con la subjetividad que me tosía entre las balas
y la cobarde e insoluble certeza
de que en algún punto de este guión en subasta
tendría que escupir mis propios soles
para no perder el horizonte
y digerir la culpa
que también soy.
--si nosotros somos los buenos, ¿por qué los Yanquis no nos escuchan?
café
sonrisa titeretada
y mirada a media asta
--porque para ellos, nosotros, somos los malos --respondió.
esa noche algo se quebró
y se fue a rimar con decepción
con la subjetividad que me tosía entre las balas
y la cobarde e insoluble certeza
de que en algún punto de este guión en subasta
tendría que escupir mis propios soles
para no perder el horizonte
y digerir la culpa
que también soy.