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De cómo entre los Eleatas se llegó a la noción de orgasmo

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DE COMO ENTRE LOS ELEATAS SE LLEGÓ A LA NOCIÓN DE ORGASMO


El plectro nacarado hace gemir

las cuerdas de la lira.

Por la avenida encipresada, entre aromas de glicinias,

manifiesta su premiosa presencia el hipocampo

tocado con bombín y terno acharolado.

Es el sueño vulnerable, que llega jubiloso

a la ofrenda floral de las jóvenes vestales.

Sus ligeros piececitos, calzados con pétalos de magnolia,

levantan en su leve trotecillo nubes de chantilly,

tenues polvaredas como vellones celestes.


Caen los fragmentos de luz

sobre acantos y cantuesos, haciendo resonar aromas

entre los virginales senos.

Caen fragmentos celestiales

junto a ominosas hojas de diarios atrasados

que nunca debieron ser:

es la fiesta de los faunos.


La lira, gira que gira,

arremolinó la danza

con restallidos sonoros

de sus cuerdas como lanzas.


Como aromas del dulce anthosmias

o efluvios incandescentes

de los vinos derramados en las orgías dionisíacas,

las flores de las glicinias vigorizan la esencia de los deseos,

las estatuas, reblandecidos sus mármoles,

gimen entre los severos pinos

mientras una aureola de silencio se cierne

sobre el vértice divino del Olimpo,

los dioses se divierten en promiscuas algazaras.


Sátiros y vestales se entrelazan

sin saber dónde les nace

este vigoroso empeño,

de donde viene esa luz que los disuelve.

Jacintos, violetas y rosas funden auras y homenajes

a la carne jubilosa.

Llega el climax.

Los cuerpos de desvanecen en un no ser de delicias;

siendo, no son; sólo una esencia trascendida en carne voluptuosa,

carne que es bella apariencia, suntuosa ilusión que la transporta.


Del Olimpo restaurado en jubiloso renacer de mariposas

llegan multicolores serpentinas, las vespertinas manzanas

y los canoros ensalmos de las águilas y jilgueros.

Una claridad indescriptible funde en luz todos los planos.

A los dioses les ha sido revelado el misterio del orgasmo

que riega con sus aguas de cristal purísimo

las alas ardientes de quienes se aman.


Calla Zenón de Elea y Parménides asiente

transustanciadas sus sangres en espíritu divino,

disueltos en el arjé del climax cósmico.

Trascendidas sus carnes

por los gozosos espasmos del orgasmo,

vuelan hasta la Castalia eterna.

Allí renacieron poetas.


800px-Frederic_Leighton_-_The_Garden_of_the_Hesperides.jpg


Ilust.: El Jardín de las Hespérides. Frederic Leighton (1.892)
 
El plectro nacarado hace gemir

las cuerdas de la lira.

Por la avenida encipresada, entre aromas de glicinias,

manifiesta su premiosa presencia el hipocampo

tocado con bombín y terno acharolado.

Es el sueño vulnerable, que llega jubiloso

a la ofrenda floral de las jóvenes vestales.
Me encanta, de verdad que sí. Tiene uno no sé qué de Vian....Me encanta este exceso excesivo que derramas por doquier, como si usaras Chanel nº. 5 para lavarte las manos...

Excesivo, barroco. Me gusta.

Un saludo, amigo Miguel.
 
DE COMO ENTRE LOS ELEATAS SE LLEGÓ A LA NOCIÓN DE ORGASMO


El plectro nacarado hace gemir

las cuerdas de la lira.

Por la avenida encipresada, entre aromas de glicinias,

manifiesta su premiosa presencia el hipocampo

tocado con bombín y terno acharolado.

Es el sueño vulnerable, que llega jubiloso

a la ofrenda floral de las jóvenes vestales.

Sus ligeros piececitos, calzados con pétalos de magnolia,

levantan en su leve trotecillo nubes de chantilly,

tenues polvaredas como vellones celestes.


Caen los fragmentos de luz

sobre acantos y cantuesos, haciendo resonar aromas

entre los virginales senos.

Caen fragmentos celestiales

junto a ominosas hojas de diarios atrasados

que nunca debieron ser:

es la fiesta de los faunos.


La lira, gira que gira,

arremolinó la danza

con restallidos sonoros

de sus cuerdas como lanzas.


Como aromas del dulce anthosmias

o efluvios incandescentes

de los vinos derramados en las orgías dionisíacas,

las flores de las glicinias vigorizan la esencia de los deseos,

las estatuas, reblandecidos sus mármoles,

gimen entre los severos pinos

mientras una aureola de silencio se cierne

sobre el vértice divino del Olimpo,

los dioses se divierten en promiscuas algazaras.


Sátiros y vestales se entrelazan

sin saber dónde les nace

este vigoroso empeño,

de donde viene esa luz que los disuelve.

Jacintos, violetas y rosas funden auras y homenajes

a la carne jubilosa.

Llega el climax.

Los cuerpos de desvanecen en un no ser de delicias;

siendo, no son; sólo una esencia trascendida en carne voluptuosa,

carne que es bella apariencia, suntuosa ilusión que la transporta.


Del Olimpo restaurado en jubiloso renacer de mariposas

llegan multicolores serpentinas, las vespertinas manzanas

y los canoros ensalmos de las águilas y jilgueros.

Una claridad indescriptible funde en luz todos los planos.

A los dioses les ha sido revelado el misterio del orgasmo

que riega con sus aguas de cristal purísimo

las alas ardientes de quienes se aman.


Calla Zenón de Elea y Parménides asiente

transustanciadas sus sangres en espíritu divino,

disueltos en el arjé del climax cósmico.

Trascendidas sus carnes

por los gozosos espasmos del orgasmo,

vuelan hasta la Castalia eterna.

Allí renacieron poetas.


800px-Frederic_Leighton_-_The_Garden_of_the_Hesperides.jpg


Ilust.: El Jardín de las Hespérides. Frederic Leighton (1.892)

Limite ultim0 para ese aporte de centros que dejan que como seres
y entes vayamos hacia esa homogenia donde las sensaciones se
arrojan explencidaas. verdaderamente una obra de arte tu poema.
luzyabsenta
 
Muchas gracias, Luis, querido compañero, por tu "excesivo":) comentario. Además me has dado la oportunidad de releer la poesía del "excesivo" Boris Vian, pues en mi memoria n existían esas similitudes que tú apuntas. Sigo sin encontrarlas, aunque su poesía es de las que a uno le gustaría tener como referente. Pero Vian es el producto de una época y unas experiencias muy alejadas de las que yo he podido vivir. Yo calificaría mis poemas como "poesía jubilar", es decir, de un pobre jubilata que se aburre. Un abrazo y mi agradecimiento, amigo mío.
miguel
 
Querido Carlos, esa poesía tuya sí que me deslumbra desde la compleja riqueza de su verbo luminoso. Me recuerda el surrealismo límite de la poesía de Lezama Lima. Un cubano en Los Monegros, pudiera ser el encuadre. Una imaginación desbordada construyendo universos con algo tan elemental como la palabra. Mis felicitaciones, amigo mío.
miguel
 
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