Sergi Siré
Poeta asiduo al portal
William Shakespeare
Pablo Neruda
Sergi Siré
De copas con dos amigos
amarrados a la botella como veleros
a los amarres de un puerto.
William ahoga sus penas
buscando monedas con que pagar
todo cuanto la camarera le deje tomar.
Sale Neruda del lavabo
trae unos condones baratos
y un paquete de negro tabaco.
Hoy, en sueños, me he matado
y pregunté en el Cielo por ellos a San Pedro
pregunté por La Taberna de los Poetas.
Allí estaban tomando tragos ahumados
allí los dos, allí ambos.
Shakespeare descuidado, Pablo ha engordado.
Una imagen vale más que mil paLabras;
pero una palabra ¿qué vale? ¿Qué cuesta encontrarla?
Una palabra basta para que un Hombre reine.
El don de la comunicación y el diálogo.
Esencia del amado, refugio del cautivo, tormento del fracasado.
Ya no tiene valor la palabra.
sólo nos quedan como gemidos suicidas
por la cornisa enmoquetada de la saliva.
William llora porque nadie le recuerda,
Neruda le recita su "Canción Desesperada".
Yo les miro, les observo.
Yo les recuerdo, les comprendo.
Abandonado como los muelles en el alba
sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos,
Ya nadie poetiza apenas nada; miran como cae su baba.
El uso hoy es abuso de la palabra.
Nadie dialoga sólo azota con la pluma estilográfica.
A los que siguen vivos, William, añoro
pues luchan sin guantes ni fusiles
por hacer justicia del olvidado aárbol caído: la palabra.
Me emborracho de tinta china, Neruda,
pues perdió el Hombre el amor por la metáfora.
Su voz son embrión muerto de una frase cualquiera.
William se encuentra mal,
Neruda me presta sus llaves
y me pide que le acompañe a casa.
Sólo un consejo, solamente una consigna.
Ambos muertos inmortales me rogaron
que les diga a los que lean lo siguiente:
"Que viva en ustedes y por siempre
el don infinito y dorado de la poesía"
Pablo Neruda
Sergi Siré
De copas con dos amigos
amarrados a la botella como veleros
a los amarres de un puerto.
William ahoga sus penas
buscando monedas con que pagar
todo cuanto la camarera le deje tomar.
Sale Neruda del lavabo
trae unos condones baratos
y un paquete de negro tabaco.
Hoy, en sueños, me he matado
y pregunté en el Cielo por ellos a San Pedro
pregunté por La Taberna de los Poetas.
Allí estaban tomando tragos ahumados
allí los dos, allí ambos.
Shakespeare descuidado, Pablo ha engordado.
Una imagen vale más que mil paLabras;
pero una palabra ¿qué vale? ¿Qué cuesta encontrarla?
Una palabra basta para que un Hombre reine.
El don de la comunicación y el diálogo.
Esencia del amado, refugio del cautivo, tormento del fracasado.
Ya no tiene valor la palabra.
sólo nos quedan como gemidos suicidas
por la cornisa enmoquetada de la saliva.
William llora porque nadie le recuerda,
Neruda le recita su "Canción Desesperada".
Yo les miro, les observo.
Yo les recuerdo, les comprendo.
Abandonado como los muelles en el alba
sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos,
Ya nadie poetiza apenas nada; miran como cae su baba.
El uso hoy es abuso de la palabra.
Nadie dialoga sólo azota con la pluma estilográfica.
A los que siguen vivos, William, añoro
pues luchan sin guantes ni fusiles
por hacer justicia del olvidado aárbol caído: la palabra.
Me emborracho de tinta china, Neruda,
pues perdió el Hombre el amor por la metáfora.
Su voz son embrión muerto de una frase cualquiera.
William se encuentra mal,
Neruda me presta sus llaves
y me pide que le acompañe a casa.
Sólo un consejo, solamente una consigna.
Ambos muertos inmortales me rogaron
que les diga a los que lean lo siguiente:
"Que viva en ustedes y por siempre
el don infinito y dorado de la poesía"