Un ánimo de ciertas voces nostálgicas, almacenadas como fiambre para tiempos peores, son algunas de estas letras que he presenciado como ceremonia intensa, como ritual casi etéreo.
La acción de leerle, me ha dejado callado, impreso en un papel, todo blanco y lleno de letras. Son estas líneas un intenso recordatorio de que el cariño es una espina dolorosa cuando es recuerdo, pero que deja una herida que es mejor que no sane, que no deje cicatriz, que no sea gozo olvidado, sino vivencia infinita en toda la piel de las circunstancias y del sentimiento...
Es muy bonito, un abrazo eterno...