Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Cuando yo era niña como de cinco años vivía con mi madre,
adoradora de los animales.
Siempre había perros y gatos en casa.
Ella los adoraba, les hacía tantos cariños que yo estaba celosa siempre,
sobre todo de los gatos.
Debido a ese culto de ella por los animales se nos fue llenando la casa de estos hasta que ya era insostenible.
Dos gatas quedaron preñadas al mismo tiempo.
La negra con blanco parió primero a seis gatitos y la amarilla se encariñó con ellos de tal forma que cuando parió los suyos, cuatro, los rechazó.
Mi madre me dijo: mira, estos gatitos hay que matarlos,
pero yo no los mato porque yo amo a los animales,
tu hermanita no puede hacerlo porque es chiquita,
así que tú tienes que matarlos.
Mi madre siempre me daba órdenes como:
has tu tarea, recoge tus juguetes, tira la basura.
Ella era una tirana, hasta mi padre la obedecía.
A veces teníamos pollos en el gallinero y cuando quería cocinarlos, mi papá los mataba.
Yo pensé, -¿por qué no los mata mi papá?-, pero no fui capaz de protestar.
Me trajo un balde grande lleno de agua y me dijo. -échalos ahí- con ese tono imperativo que ella tenía.
¿qué hacer con esa “moral” tantas veces machacada de:
“Hay que amar a los animales, hay que protegerlos, hay que defenderlos porque son criaturas de Dios y tienen derecho a vivir y ser felices”?
Yo tenía que obedecer, yo era un soldado y mi madre era el general .
Yo nunca había protestado a ninguna orden, siempre eran razonables, lógicas, ¿pero ésta?.
-Apúrate-
Eché los cuatro gatitos al balde, todavía ni abrían los ojos, casi no chillaban, hasta que dejaron de moverse.
Desde entonces me siento como una nazi asesinando judíos inocentes porque recibía órdenes.
Tengo conflicto con las personas que “aman” a los gatos, las detesto y también a los gatos.
Al ver la película “El lector”, dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por Kate Winslet, Ralph Fiennes y David Kross. Donde la personaje principal es condenada a cadena perpetua por no dejar salir a unas judías que estaban encerradas en una iglesia en llamas.
Ella argumentó que su deber era no dejar que escaparan.
Pienso entonces que la lógica de los valores y los deberes
son distintas cuando suceden las cosas a cuando se juzgan.
adoradora de los animales.
Siempre había perros y gatos en casa.
Ella los adoraba, les hacía tantos cariños que yo estaba celosa siempre,
sobre todo de los gatos.
Debido a ese culto de ella por los animales se nos fue llenando la casa de estos hasta que ya era insostenible.
Dos gatas quedaron preñadas al mismo tiempo.
La negra con blanco parió primero a seis gatitos y la amarilla se encariñó con ellos de tal forma que cuando parió los suyos, cuatro, los rechazó.
Mi madre me dijo: mira, estos gatitos hay que matarlos,
pero yo no los mato porque yo amo a los animales,
tu hermanita no puede hacerlo porque es chiquita,
así que tú tienes que matarlos.
Mi madre siempre me daba órdenes como:
has tu tarea, recoge tus juguetes, tira la basura.
Ella era una tirana, hasta mi padre la obedecía.
A veces teníamos pollos en el gallinero y cuando quería cocinarlos, mi papá los mataba.
Yo pensé, -¿por qué no los mata mi papá?-, pero no fui capaz de protestar.
Me trajo un balde grande lleno de agua y me dijo. -échalos ahí- con ese tono imperativo que ella tenía.
¿qué hacer con esa “moral” tantas veces machacada de:
“Hay que amar a los animales, hay que protegerlos, hay que defenderlos porque son criaturas de Dios y tienen derecho a vivir y ser felices”?
Yo tenía que obedecer, yo era un soldado y mi madre era el general .
Yo nunca había protestado a ninguna orden, siempre eran razonables, lógicas, ¿pero ésta?.
-Apúrate-
Eché los cuatro gatitos al balde, todavía ni abrían los ojos, casi no chillaban, hasta que dejaron de moverse.
Desde entonces me siento como una nazi asesinando judíos inocentes porque recibía órdenes.
Tengo conflicto con las personas que “aman” a los gatos, las detesto y también a los gatos.
Al ver la película “El lector”, dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por Kate Winslet, Ralph Fiennes y David Kross. Donde la personaje principal es condenada a cadena perpetua por no dejar salir a unas judías que estaban encerradas en una iglesia en llamas.
Ella argumentó que su deber era no dejar que escaparan.
Pienso entonces que la lógica de los valores y los deberes
son distintas cuando suceden las cosas a cuando se juzgan.
Última edición: