susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Haremos que se muevan las ancas del planeta,
que el impulso del salto sea
como el de Jesse Owens al romper un techo de cristal,
que las fibras del asfalto huelan a rosas del campo,
que las hebras de las plantas sepan a aceite quemado,
que el sonido primigenio toque la espuma del mar...
Y entre versos descarados que encaran la necesidad
inventaremos el mágico espacio manejable,
un tiempo tan inestable como el CH4, tan obediente
como el volante de un auto, tan exquisito
como una copa de champagne en la cima del abismo,
tan anodino como una cifra perdida en el Ganges,
tan importante como el estado de tu comunidad.
Las notas del amanecer concuerdan con la quimera
nacida en lo profundo del útero,
cuando el miedo aumentaba el placer de imaginar.
que el impulso del salto sea
como el de Jesse Owens al romper un techo de cristal,
que las fibras del asfalto huelan a rosas del campo,
que las hebras de las plantas sepan a aceite quemado,
que el sonido primigenio toque la espuma del mar...
Y entre versos descarados que encaran la necesidad
inventaremos el mágico espacio manejable,
un tiempo tan inestable como el CH4, tan obediente
como el volante de un auto, tan exquisito
como una copa de champagne en la cima del abismo,
tan anodino como una cifra perdida en el Ganges,
tan importante como el estado de tu comunidad.
Las notas del amanecer concuerdan con la quimera
nacida en lo profundo del útero,
cuando el miedo aumentaba el placer de imaginar.