Orfelunio
Poeta veterano en el portal
De inocentes tardes
Una tarde fresca,
de claros y grises,
con olor a merienda;
una tarde sin nombre
donde el niño que juega,
de la eterna inocencia,
hace el todo su orbe
sin deber ni conciencia.
Una tarde infinita
de colores y tonos,
donde acuerdan la cita
sus rincones de otoño.
Y en la tarde de siempre,
cuando llega el invierno,
el hogar que se siente
del aroma es eterno.
Una tarde fresca,
de claros y grises,
con olor a merienda;
una tarde sin nombre
donde el niño que juega,
de la eterna inocencia,
hace el todo su orbe
sin deber ni conciencia.
Una tarde infinita
de colores y tonos,
donde acuerdan la cita
sus rincones de otoño.
Y en la tarde de siempre,
cuando llega el invierno,
el hogar que se siente
del aroma es eterno.