Cuando los hilos inconexos de las emociones
traspasan iris de tranquilo parpadeo
como intentando entonces,
atisbar, a veces, una techumbre de luz,
y la entretela de mis sueños escoge la aguja
que enhebra el invisible hilo y cose las hechuras
de almohadas sabias, predispuestas a noches largas.
Es entonces, con aquellas noches en vanguardia,
que tan premuroso como mi ojo consiente,
el iris, con su expresión, exige tardes de amor
y en su flagrante sed
pide tardes de amor…
también.
Ahh….tardes silenciosas, de reloj de péndulo
tardes baldías, perezosas, presuntuosas,
en horas de mármol de intransitable piedra.
Ahora como entonces
cuando mi ánima tranquila
perdura en la quietud de unos párpados cerrados
se desvanece el valor secreto de la calma
y crece aún también
lo que no es calma, el príncipe azul de las mareas,
los primeros atisbos
y a veces los últimos.
traspasan iris de tranquilo parpadeo
como intentando entonces,
atisbar, a veces, una techumbre de luz,
y la entretela de mis sueños escoge la aguja
que enhebra el invisible hilo y cose las hechuras
de almohadas sabias, predispuestas a noches largas.
Es entonces, con aquellas noches en vanguardia,
que tan premuroso como mi ojo consiente,
el iris, con su expresión, exige tardes de amor
y en su flagrante sed
pide tardes de amor…
también.
Ahh….tardes silenciosas, de reloj de péndulo
tardes baldías, perezosas, presuntuosas,
en horas de mármol de intransitable piedra.
Ahora como entonces
cuando mi ánima tranquila
perdura en la quietud de unos párpados cerrados
se desvanece el valor secreto de la calma
y crece aún también
lo que no es calma, el príncipe azul de las mareas,
los primeros atisbos
y a veces los últimos.
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