En una odisea, una travesía aun vigente, pase plantas,
una flor y otras simples enredaderas,
se quedaron en el camino buenos y malos recuerdos,
coseché amistades e hipocresías,
pero son pasado lo malo y lo bueno,
son recuerdos tirados, algunos escupidos y otros olvidados.
El viento helado entraba como espada de doble filo entre mis poros,
levantaba mi rostro al cenit implorando a Dios calor y fuerzas para llegar,
no iba hacia el arcoíris y su tesoro, ni buscaba musa para amar,
solo caminaba a pasos normales por la vida,
¡si! se sufría, pero no buscaba nada en verdad.
¿Llegar?, ¿a donde? no lo sabía, solo quería llegar.
En este andar mire de lejos una Rosa,
con sus pétalos Rojos como el lago de sangre
que dejaría un corte directo al corazón,
su tallo verde de vida,
belleza destellante y su placentero olor,
fui tan tonto,
no corrí, no me moví rápido,
hoy que sé el resultado –créanme!- por ella fuera volado.
Poco a poco me acerque y llegue a tal hermosura,
la veía lejos y tan cercas, tenía miedo, pero tantas ganas.
De la tierra a la luna hay una gran distancia,
pero de la tierra a Marte no tardaría tiempo en estar ahí,
porque he de amarte y solo a ti no lo dudo,
porque el sol a tapar las demás estrellas solo el pudo,
tu con tu luz lograste ser mi sol y
en la noche cuando te junto a mi templo
eres más que todas las estrellas y la luna,
eso, eso te lo juro.
una flor y otras simples enredaderas,
se quedaron en el camino buenos y malos recuerdos,
coseché amistades e hipocresías,
pero son pasado lo malo y lo bueno,
son recuerdos tirados, algunos escupidos y otros olvidados.
El viento helado entraba como espada de doble filo entre mis poros,
levantaba mi rostro al cenit implorando a Dios calor y fuerzas para llegar,
no iba hacia el arcoíris y su tesoro, ni buscaba musa para amar,
solo caminaba a pasos normales por la vida,
¡si! se sufría, pero no buscaba nada en verdad.
¿Llegar?, ¿a donde? no lo sabía, solo quería llegar.
En este andar mire de lejos una Rosa,
con sus pétalos Rojos como el lago de sangre
que dejaría un corte directo al corazón,
su tallo verde de vida,
belleza destellante y su placentero olor,
fui tan tonto,
no corrí, no me moví rápido,
hoy que sé el resultado –créanme!- por ella fuera volado.
Poco a poco me acerque y llegue a tal hermosura,
la veía lejos y tan cercas, tenía miedo, pero tantas ganas.
De la tierra a la luna hay una gran distancia,
pero de la tierra a Marte no tardaría tiempo en estar ahí,
porque he de amarte y solo a ti no lo dudo,
porque el sol a tapar las demás estrellas solo el pudo,
tu con tu luz lograste ser mi sol y
en la noche cuando te junto a mi templo
eres más que todas las estrellas y la luna,
eso, eso te lo juro.
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