emuletero
Poeta veterano en el portal
Los seres humanos en su mayoría,
somos prisioneros de nuestro estado de conciencia,
atados con las cadenas de la ignorancia,
prisioneros somos de la incultura, para nuestra desgracia.
Como en la alegoría de Platón y su caverna,
somos presos de nuestra oscuridad espiritual,
atados a rutinas como pesadas cadenas,
sin pensar ni en el como, ni si se puede salir,
vislumbrando otras posibilidades para mejor vivir.
Debido a la obnubilación de los sentidos,
y a nuestra ofuscación mental en lo material,
en zombis nos convertimos, muertos andamos,
sin posibilidad de salir de la nebulosidad material.
Sólo los más fuertes, son capaces de desatarse,
de atravesar esa oscuridad y de las cadenas desligarse,
viendo el final, para un comienzo del despertar
a la vida real, sin falsedades ni oscuras vanidades.
Ignorantes permaneceremos hasta que despertemos,
pobres enajenados, por potencias oscuras maniatados,
salgamos ya de tanta mediocridad y vulgaridad,
de la rutina material que nos rodea como la negra brea,
despertando hacia la espiritualidad que nos rodea.
somos prisioneros de nuestro estado de conciencia,
atados con las cadenas de la ignorancia,
prisioneros somos de la incultura, para nuestra desgracia.
Como en la alegoría de Platón y su caverna,
somos presos de nuestra oscuridad espiritual,
atados a rutinas como pesadas cadenas,
sin pensar ni en el como, ni si se puede salir,
vislumbrando otras posibilidades para mejor vivir.
Debido a la obnubilación de los sentidos,
y a nuestra ofuscación mental en lo material,
en zombis nos convertimos, muertos andamos,
sin posibilidad de salir de la nebulosidad material.
Sólo los más fuertes, son capaces de desatarse,
de atravesar esa oscuridad y de las cadenas desligarse,
viendo el final, para un comienzo del despertar
a la vida real, sin falsedades ni oscuras vanidades.
Ignorantes permaneceremos hasta que despertemos,
pobres enajenados, por potencias oscuras maniatados,
salgamos ya de tanta mediocridad y vulgaridad,
de la rutina material que nos rodea como la negra brea,
despertando hacia la espiritualidad que nos rodea.
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