Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal
La VI PARTE DE MI LIBRO LOS ÚLTIMOS CUERVOS se conforma por el poema denominado:
De la triste ignorancia
Un poeta poco sabe
qué se le ha de atravesar en su lago,
casi nada sabe de las vueltas de la luna,
aunque mire desolado
el telescopio o las mareas;
este poeta poco sabe del destierro,
de vivir en la calle,
pordiosero de rincones,
poco, de las filas de los niños hambrientos
o de las viejas burguesas
sonando sus cacerolas
en la avenida de una ciudad populosa,
sabe poco el poeta
su destino de barro,
su huella en la arena
que siempre se disuelve,
sabe poco el poeta
de su mancura, su tozudez,
su extasío,
del manicomio adónde irá,
irremisiblemente si no muere primero,
o si no se vuelve ciego,
mucho sueña a veces,
tendido de espaldas a las olas que revientan,
de espalda a los troncos que se golpean
contra los acantilados,
poco sabe, quizá mucho sueña,
por él desfilan como en carrozas
las personas que amó,
los pocos que lo aman
y dijeron sus versos
a la salida de las catedrales
aunque no los entendieron;
sé poco como poeta, como hombre
apenas desando los botones,
me desamarro los zapatos
para no hacer de las suelas
lenguas sueltas de la noche,
como poeta sé de ciertos adjetivos
que hacen daño,
aunque recurro a ellos como hombre,
como amigo yo sé que estos versos que compongo
no tienen más remedio
ni más utilidad
que estar solos
quizá en la opacidad de los tinteros,
quizá a solas
con alguien que me sueña en su distancia.
PINTURA FABIÁN PÉREZ, ARGENTINO.

Set. 2016
Del libro: Los últimos cuervos, aprobada su publicación por la EUNED
TERCER LUGAR CERTAMEN BRUNCA.
De la triste ignorancia
Un poeta poco sabe
qué se le ha de atravesar en su lago,
casi nada sabe de las vueltas de la luna,
aunque mire desolado
el telescopio o las mareas;
este poeta poco sabe del destierro,
de vivir en la calle,
pordiosero de rincones,
poco, de las filas de los niños hambrientos
o de las viejas burguesas
sonando sus cacerolas
en la avenida de una ciudad populosa,
sabe poco el poeta
su destino de barro,
su huella en la arena
que siempre se disuelve,
sabe poco el poeta
de su mancura, su tozudez,
su extasío,
del manicomio adónde irá,
irremisiblemente si no muere primero,
o si no se vuelve ciego,
mucho sueña a veces,
tendido de espaldas a las olas que revientan,
de espalda a los troncos que se golpean
contra los acantilados,
poco sabe, quizá mucho sueña,
por él desfilan como en carrozas
las personas que amó,
los pocos que lo aman
y dijeron sus versos
a la salida de las catedrales
aunque no los entendieron;
sé poco como poeta, como hombre
apenas desando los botones,
me desamarro los zapatos
para no hacer de las suelas
lenguas sueltas de la noche,
como poeta sé de ciertos adjetivos
que hacen daño,
aunque recurro a ellos como hombre,
como amigo yo sé que estos versos que compongo
no tienen más remedio
ni más utilidad
que estar solos
quizá en la opacidad de los tinteros,
quizá a solas
con alguien que me sueña en su distancia.
PINTURA FABIÁN PÉREZ, ARGENTINO.

Set. 2016
Del libro: Los últimos cuervos, aprobada su publicación por la EUNED
TERCER LUGAR CERTAMEN BRUNCA.