De la vida a cuestas

Chema Ysmer

Poeta que considera el portal su segunda casa


No soy de la suerte su aposento

que vive en el incendio de una llama

que ningún Dios creyó tras la ceniza

que borra los rastrojos de la noche;

lo que queda en mi es poca cosa,

la piel se agota de fuente y armonía,

cortinas rasgadas, esquinas sin ojos,

puertas enguantadas donde la huella existe,

donde no soy más la suerte del incendio tuyo

con el viento en cara.

Azares de la vida, todo vale,

todo equivoca el agua, arrojada llueve

sobre mi cuarto amarillo

pasa y traspasa

luz, abierta y llave,

de lo posible e imposible

de la vida a cuestas.
 
Poeta, sabes no creo en los azares, creo que cada uno de nosotros hacemos nuestra propia fortuna. Dejar al cielo, a un dios, a un destino pues está jodido, se te abraza en la distancia
La fortuna dices bien Guadalupe, la vamos labrando con esfuerzo cada día pero a veces es verdad que el esfuerzo no obtiene el resultado esperado, quizás por ser equivocado en un principio. La vida nos hace dar infinidad de vueltas, pero aquello que queda es lo que vale la pena. Gracias y besos en la distancia.
 

No soy de la suerte su aposento

que vive en el incendio de una llama

que ningún Dios creyó tras la ceniza

que borra los rastrojos de la noche;

lo que queda en mi es poca cosa,

la piel se agota de fuente y armonía,

cortinas rasgadas, esquinas sin ojos,

puertas enguantadas donde la huella existe,

donde no soy más la suerte del incendio tuyo

con el viento en cara.

Azares de la vida, todo vale,

todo equivoca el agua, arrojada llueve

sobre mi cuarto amarillo

pasa y traspasa

luz, abierta y llave,

de lo posible e imposible

de la vida a cuestas.
Desde el principio me impactó la imagen de la deidad que no cree en incendios nocturnos, acaso por su conocimiento único de lo meridiano, no lo azaroso. En las cenizas y bajo la lluvia algo queda para volver a intentar el paso y volver al camino que ¿a dónde irá?

Qué gusto que continúes publicando, amigo Chema. Muchas gracias por compartir. Va mi abrazo fraterno.
 
Desde el principio me impactó la imagen de la deidad que no cree en incendios nocturnos, acaso por su conocimiento único de lo meridiano, no lo azaroso. En las cenizas y bajo la lluvia algo queda para volver a intentar el paso y volver al camino que ¿a dónde irá?

Qué gusto que continúes publicando, amigo Chema. Muchas gracias por compartir. Va mi abrazo fraterno.
Gracias. Ha sido un paréntesis de confusión en el cual no fluían las ideas pero he vuelto con renovadas ganas, la necesidad de escribir no es algo que pueda extinguirse fácilmente en nosotros pues es algo que llevamos muy adentro. Abrazos fraternos y afectuosos también para ti.
 

No soy de la suerte su aposento

que vive en el incendio de una llama

que ningún Dios creyó tras la ceniza

que borra los rastrojos de la noche;

lo que queda en mi es poca cosa,

la piel se agota de fuente y armonía,

cortinas rasgadas, esquinas sin ojos,

puertas enguantadas donde la huella existe,

donde no soy más la suerte del incendio tuyo

con el viento en cara.

Azares de la vida, todo vale,

todo equivoca el agua, arrojada llueve

sobre mi cuarto amarillo

pasa y traspasa

luz, abierta y llave,

de lo posible e imposible

de la vida a cuestas.
Entiendo de intentar a montones y quedar a disposición de los azares de la vida...
Me da gusto volver a leerlo.
Saludos.
 

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