Una mañana estaba Manolito
en su lugar favorito,
danzando y correteando
por las nubes relajadito.
Mientras con esmero en el salón
explicaba el buen profesor,
sobre aquel gran roedor
al que llamaban Castor.
Cuando por fin decidió volver
alcanzó solo a escuchar,
la explicación final
que el maestro atinó a dar.
"Esta clase de roedores
en nuestra Cuba no hay,
pero igual deben conocer
por cultura general".
Víctima de su inocencia
la mano con afán levantó,
pidiendo la palabra
ganar puntos pretendió.
"Querido y respetado maestro,
equivocado usted está,
ya que en mi pequeña casa
por dentro muchos ratones hay"
Risas, algarabía y bulla
una burla el hombre creyó,
propinó un gran bofetón
con el que Manolito a las nubes,
regresó.
De las aventuras de Manolito
en su lugar favorito,
danzando y correteando
por las nubes relajadito.
Mientras con esmero en el salón
explicaba el buen profesor,
sobre aquel gran roedor
al que llamaban Castor.
Cuando por fin decidió volver
alcanzó solo a escuchar,
la explicación final
que el maestro atinó a dar.
"Esta clase de roedores
en nuestra Cuba no hay,
pero igual deben conocer
por cultura general".
Víctima de su inocencia
la mano con afán levantó,
pidiendo la palabra
ganar puntos pretendió.
"Querido y respetado maestro,
equivocado usted está,
ya que en mi pequeña casa
por dentro muchos ratones hay"
Risas, algarabía y bulla
una burla el hombre creyó,
propinó un gran bofetón
con el que Manolito a las nubes,
regresó.
De las aventuras de Manolito
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