Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
De las uvas de tu cuerpo (3)
Tus manos.
¿Cómo no amar tus manos?
Delicadas y precisas,
exponentes del deseo
con las suaves caricias
que duermen niños.
Tus manos,
como cucharas
para comer amor
o simplemente enlazar las mías,
para mirar ocasos
de acuarelas excitadas
y ver el sol jugar
con las nubes a la escondidas.
Tus manos,
como hojas que acarician el viento.
Membranas que sostienen el agua
de nuestro amor.
¿Cómo no amar tus manos?
El niño en mí nunca se cansa
de ver el sol jugar
con las nubes a la escondidas.
Tus manos.
¿Cómo no amar tus manos?
Delicadas y precisas,
exponentes del deseo
con las suaves caricias
que duermen niños.
Tus manos,
como cucharas
para comer amor
o simplemente enlazar las mías,
para mirar ocasos
de acuarelas excitadas
y ver el sol jugar
con las nubes a la escondidas.
Tus manos,
como hojas que acarician el viento.
Membranas que sostienen el agua
de nuestro amor.
¿Cómo no amar tus manos?
El niño en mí nunca se cansa
de ver el sol jugar
con las nubes a la escondidas.