Évano
Libre, sin dioses.
De la niebla rajada cae
la nieve al barro abierto
de la tierra seca y árida.
Como en mi cuerpo el agua
fresca de la primavera harta,
que blande y revienta
a este invierno sin fin.
Por la sangre de las venas corre
los rayos del sol encarcelado.
Veloces luces cuya meta son
otros ojos y otra mente.
Vuelo al océano enfrentado
al inmenso Sahara de uno mismo.
Fuerteventura, a ver qué me ofreces,
que no sea la garra gélida y atada
de este León abatido.
la nieve al barro abierto
de la tierra seca y árida.
Como en mi cuerpo el agua
fresca de la primavera harta,
que blande y revienta
a este invierno sin fin.
Por la sangre de las venas corre
los rayos del sol encarcelado.
Veloces luces cuya meta son
otros ojos y otra mente.
Vuelo al océano enfrentado
al inmenso Sahara de uno mismo.
Fuerteventura, a ver qué me ofreces,
que no sea la garra gélida y atada
de este León abatido.