De lo que se entera uno...

Nommo

Poeta veterano en el portal
Lo que me sucedió ayer, no tiene nombre.
Conforme la ciudad obscurecía,
La Tarasca yo, me bebía.
Una poción mágica del druida Panorámix.


Mezclé agua del Mar, con mucha agua del río.


Que me nutrió, pues soy generoso.
Necesito, de madrugada, el reposo.
Y mi castillo medieval no dispone
de foso, todo alrededor,


en el que buceen los cocodrilos.


Sin previo aviso, se me apareció la virgen.
Traía un cántaro de miel,
y otro, lleno de aceite de oliva.
Me mostré asertivo. Para nada, agresivo.


Mas tampoco pasivo o inhibido.


¿ Cómo, Lourdes o Fátima, Mercedes ?
¿ Cómo puedes, Pilar o Guadalupe ?
¿ Qué te trajo a respirar el aroma de mi pueblo ?
Soy un pastor que se encamina al Portal de Belén.




" ¡ Mentira ! ¡ Eres el rey David, mi ancestro ! "


Total, que la invité a cenar,
y comimos a tutiplén.
Sus regalos acabaron en la despensa.
Y me susurró al oído: " Soy La Tarasca. "


Mi alegría era inmensa.
 
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Debes una de las poquísimas personas que ha cenado con La Tarasca reencarnada
en la virgen, que presumo entonces Santa Marta? Mas bien parece un sueño de
terror donde Panorámix te arrullaba mientras tu bebías agua del mar y del
río mezcladas. Bueno la verdad me divierto leyéndote. Te dejo un beso
cariñoso que se apriete en tus mejillas.
 
Anamer, si quieres, te invito a cenar.
¡ Es broma !
¿ Cómo voy a beberte ? En todo caso, te comería.
Pero eso no es legal. Amistad, por sobre todas las cosas.
Dado que quien tiene un amigo, tiene un tesoro.
 
Eso es: Un cántaro de aceite de oliva, y otro, de miel de abejas. Sí.
¿ Trato hecho ?
Yo cocino el aguacate con sardinas, huevos fritos y sopa de calabaza.
Y tú, te sientas a contemplar todo el decorado.
Que es real, como la vida misma.
Te lo aseguro. El frigorífico enfría los alimentos. Pero el horno los calienta.
Y las sillas no fingen que sostienen a quien se siente en ellas. No.
¡ Realmente, lo sostienen ! Comprueba, comprueba. ¡ Ánimo !
 
Edith, ¿ Tú eres virgen ? Me alegro mucho.
Yo también lo soy.
¿ Sabes cómo lo consigo ?
Bebiendo agua del Mar, mezclada con abundante agua del río.
Ese brebaje les sienta bien, asimismo, a las plantas.
Sonríen, crecen, laten y se manifiestan.
Se vuelven prósperas y creativas.
Pero claro, a ti sólo te gusta morir.
Y qué puedo hacer por ti, si desprecias la vida...
Pues nada, esperar a que contamines el planeta, con tu dichoso petróleo.
 
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