jockzell
Poeta reconocido en el portal
No hay mucho por decir de mis días.
Son calurosos, fatales.
No me extrañan los bordes de mi cama,
y es decepcionante el andar de las horas
que sigilosas recorren las pestañas
de este reloj obsoleto.
No hay mucho por hacer
en este cuarto de hora,
ya recogí todos los papeles
lo único que queda es asombrarme,
si quiero
con el salir del sol que llameante pulula
detrás de las persianas.
Pero cerradas se ven mejor,
hoy hay por esconder las huellas
de mis dedos, petrificados, amarillentos
que si tocan o amasan se vuelven polvorientos.
Hoy no hay mucho por decir,
-objetar-
que sólo espero aquí
desde muy lejos
alguna sombra lejana que me arrastre
-quizá-,
en la expasión
infinita del big bang.
Son calurosos, fatales.
No me extrañan los bordes de mi cama,
y es decepcionante el andar de las horas
que sigilosas recorren las pestañas
de este reloj obsoleto.
No hay mucho por hacer
en este cuarto de hora,
ya recogí todos los papeles
lo único que queda es asombrarme,
si quiero
con el salir del sol que llameante pulula
detrás de las persianas.
Pero cerradas se ven mejor,
hoy hay por esconder las huellas
de mis dedos, petrificados, amarillentos
que si tocan o amasan se vuelven polvorientos.
Hoy no hay mucho por decir,
-objetar-
que sólo espero aquí
desde muy lejos
alguna sombra lejana que me arrastre
-quizá-,
en la expasión
infinita del big bang.