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De los estados febriles

Tema en 'Prosa: Filosóficos, existencialistas y/o vitales' comenzado por dagio21, 23 de Noviembre de 2018. Respuestas: 0 | Visitas: 157

  1. dagio21

    dagio21 Poeta recién llegado

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    De los estado febriles

    Solo dormiré cuando no pueda permanecer despierto” --- Bertrand Russell.

    Como no, sería lo más conveniente, aun así, supongo que Russell en su acomodada posición social nunca experimento un estado febril constante, de haberlo hecho sabría bien las dolencias del intelecto que yace cansado, mas no puede dormir, ni mucho menos trabar pensamiento alguno sobre cualquier tema que no sea intrínseco a el desánimo propio del padecimiento.

    Podría decirse que este siglo hecho de hombres de ciencia, y harto de conocimientos, contiene lagos aun donde la tecnología no ha colonizado y los saberes son aun cosa de susurros o chismorreos, allí a estos lagos de la ignorancia, llegan charlatanes, con idolatrías, histrionismos, o cuando menos modas delirantes, en conocimiento de esto y sabiendo como sus engaños son creados en base a una ausencia total de método científico , hoy mismo yo uso este terreno baldío, al hacer esto podría parecerme a estos timadores, es más probable de lo que en realidad deseo.


    Aun así sigo firme en afirmar en la existencia de estados febriles que no tienen del todo causas físicas reales, sin embargo son tan limitantes como cualquier gripe, llevan consigo estos estados un similar conjuntos de características a las del alopiado , este sufre una enfermedad de modorra en su cuerpo , solamente causada por la profunda excitación cerebral, el mismo efecto ocurriría pues en otras circunstancias , en las cuales una imaginación portentosa desataría el desaliento y el cansancio que acompañan una temperatura anormal , un estado febril ,

    ¿Entonces puede ser un estado febril causado por una imaginación descontrolada?

    Así lo creo, aunque sea producto del onírico valle de lo irreal, su presencia en el cuerpo es tan real, como si fuese a causa de cualquier gripe.

    Obvio, no tengo argumento científico, ni fuerza axiomática de digno valor que apoye la veracidad de lo que aquí es tratado.

    Podemos situar ejemplos, el oído para empezar es un representante adecuado, quien ha tenido un poco de musicalidad en su vida, sabrá muy bien el malestar provocado por la música romántica; Nietzsche, dice,

    La música romántica provoca sentimientos confusos y despiertas envidias inútiles, esto sería bien conocido por aquellos que frecuentan el alcohol, a esos quienes ya no se les es permitido elevar la vista al cielo, si no es para ver vaciarse una botella, ellos sabrán muy bien como es su oído fácil de engatusar por argucias románticas, entonces el estado febril sin alcohol, podría provocarse soló por aquella melodía. Si podría, la voluntad de la mente es casi nula, el acondicionamiento de Pávlov, es lo más cercano que tenemos hoy al ideal de voluntad o albedrío libre, por ello el resultado sería un estado febril al oír la melodía romántica, una pesadez y falta de ánimo, un respirar cansado sin acción alguna, una total pérdida de fuerza intelectual, visión borrosa, ojos vidriosos, mal humor. Todo lo que trae consigo unos grados más de temperatura, al parecer la maquinaria del cuerpo no puede permitirse un sobrecalentamiento, aun siendo este momentáneo lleva a una total falla del ser, puede alguien continuar siendo útil estando en ese estado, siempre y cuando se desempeñe en una tarea de lo más cotidiana, que sea para sí mismo sencilla, de tal manera con un alto grado de malestar la realizaría,

    Aunque cabe resaltar de nuevo la penosa forma en la que ha de llevar acabo esa tarea pues con la sobrecarga de su cuerpo pierde la noción de si, y de su existencia, de tal manera, que estaría actuando de la misma forma en que acta cualquier mecanismo autómata, ni la I.A(Inteligencia Artificial) ha logrado crear un autómata, capaz de saber el valor que recae en su propio existir, tal parece que la ciencia no es capaz de recrear en si valores metafísicos.

    Imaginar entonces un ser con todo su peso, reducido a la levedad de la inexistencia solo por un estado de sobrecarga térmica resulta terriblemente lamentable.

    Ahora si esto también pudiese efectuarse por la intercesión de más sentidos , por ejemplo la vista , quien no ha sentido desmayarse al ser un asesinato , hay incluso personas que han estado días en estado de inconciencia al ver un desmembramiento a causa de un accidente automovilístico, quien haya visto alguna imagen gore , sin sentir placer por ello, sabe que lo posterior a la observación de esa imagen es un completo estado febril, que se podría decir entonces del olfato, es también una potencial entrada a este martirio, lo es , quien no ha creado aberración a ciertos olores, el mismo patrón que nos lleva a suspirar ante un perfume usado por alguien a quien se le haya profesado afecto y que llega a nosotros por un ráfaga de viento, ese mismo impulso podría suscitar un abatimiento febril , imaginen una persona, de la segunda guerra que haya olfateado el nauseabundo hedor de los hornos nazis, imaginen se encuentra cerca o llega a el de alguna manera el olor de pelo quemado , o de pesuñas calcinándose, no entraría el , seguidamente de ese aroma , a un estado de inconciencia, caería en cama con una profusa fiebre , aparentemente sin causa.

    Podríamos continuar con los demás sentidos, por ejemplo el gusto, ¿no es posible?, el gusto es el más exquisito de los sentidos de echo la palabra que adjetivo a su nombre nace por su propia obra , el hombre experimento y dio cabida a la exquisitez gracias a su existencia , entonces ¿como el gusto podría llevar a un umbrío rincón mental donde reina el desequilibrio , la febrilidad?, de la misma forma ya dicha, bastaría obtener un sabor desagradable en extremo o agradable ,con esto la mente crearía imaginaria mente toda una confusa situación ,, que llevaría de nuevo al estado febril.


    Dicho todo esto no sería entonces correcto pensar que un estado febril solo pueda ser causado por un agente virulento o infeccioso, de echo la simple presencia de una persona podría ser un buen desencadenante, más si se es sensible, el solo saber de qué su presencia esta próxima daría paso a caer en dominio de esta enfermedad.
     
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    Última modificación: 23 de Noviembre de 2018

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