De mañanas y animales (1ª parte)

Orfelunio

Poeta veterano en el portal
De mañanas y animales

Mañana de fuego y agua,

tu sol del azul es vida,
mañana de escarcha y oro,
maña de fuente fría.

Mañana de noche eterna
quedaste en la hierba mía,
alegre vistes la tierra,
mañanas para mi idea,
mañana un nuevo día.

Azul que te ves bonito
al rojo no lo desprecies,
que el fuego no es más que un mito
y el agua mito es de peces.


Era un día fantástico, lleno de colorido, y a la vez de sombras que en mi mente asomaban como luces de resplandeciente poder. El tiempo, observador, seguía el camino sinuoso sobre el círculo de imán, implantado de instantes, que devolvía momentos al eterno retorno junto a la noche extraviada. Perdido en la bruma y a tientas -los árboles fueron mi guía-, busqué refugio en la habitación de sus raíces. Ya no hubo escapatoria. Una mañana vino de aurora y sentí el cálido fuego de los radios solares. Quizá llegue la noche y pueda de nuevo árbol, seguir el camino del elíptico bosque, o puede que esfera nunca encuentre en el centro el singular horizonte de un mañana que fue.

Mañana fui al ayer de hoy y me encontré en el tiempo sin registrar mi nombre. Dios es perverso -su idea-, y utiliza la inocencia para que el destino cubra el atractivo sexual que en la tierna edad eran juegos pre escritos. Vuelve el hombre su mirada al campo y quiere sembrar de nuevo su forma natural. Para hacer la labor más ligera utiliza la técnica que sobre produce y aquello que buscaba, intentando huir del asfalto, se convierte en la misma razón de la que huía…

Mañana no estuvo nunca,
espera su habla intacta,
mañana como la grana,
mañana senda profunda…
Mañana será otro día.
 

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