Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
De miarrojo
Temo a las fuertes lluvias, al enojo
del cielo y de la tierra impenitente,
al mar del corazón que en su torrente
suele todo cubrirlo en barro rojo.
A la ciudad que cierra con cerrojo
su propia claridad, su piel turgente,
los nombres del amante y del ausente,
todo por no asumir su viejo antojo.
Temo también mi niebla y mi despojo,
la forma en que viví sin ser presente,
la noche en que en la luna puse el ojo.
Por suerte también temo a ser valiente,
por eso no más queda de mi arrojo
la cara dar sin más a la corriente.
04 07 11
Temo a las fuertes lluvias, al enojo
del cielo y de la tierra impenitente,
al mar del corazón que en su torrente
suele todo cubrirlo en barro rojo.
A la ciudad que cierra con cerrojo
su propia claridad, su piel turgente,
los nombres del amante y del ausente,
todo por no asumir su viejo antojo.
Temo también mi niebla y mi despojo,
la forma en que viví sin ser presente,
la noche en que en la luna puse el ojo.
Por suerte también temo a ser valiente,
por eso no más queda de mi arrojo
la cara dar sin más a la corriente.
04 07 11