Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Quién me lo iba a decir.
Quién.
Para un quién hacen falta sienes.
Se han dicho tantas cosas inútiles...
Que parezco otro.
A veces salen forzadas las palabras.
Como hablar de dios, y todas esas chorradas.
Es entonces que empieza a encajar todo.
Me he exprimido los sesos.
He arrinconado todos mis pensamientos.
En este texto voy a hablar de lo que queda una vez hecho eso.
Una vez superadas las ilusiones y sus misterios.
Es bien sencillo hacerlo, cuando no queda nada por imaginar.
No se puede decir siquiera que todo me importe un carajo.
Lo único que queda es decir Eureka.
Pero esto es sólo el principio, y Eureka, superficial.
No elegí ser profundo.
No he tomado ninguna decisión que no me identificase.
Pero ahora no me identifica nada.
Ésta es una idea que lleva rondando mi cabeza durante mucho tiempo.
Ahora siento lo que es la poesía impersonal.
No he dejado un abismo donde estuve.
Ni una mísera huella.
Tampoco dejo rastro al desaparecer.
"Por qué."
"Para qué."
"Adónde."
"Hoy, mañana o ayer."
"Aquí, ahí o allí."
La última idea no es más que otra idealización.
No recuerdo ya lo que dije.
Escribiría un verso en blanco.
"Si los sentidos hablaran, me despellejarían vivo."
Quién.
Para un quién hacen falta sienes.
Se han dicho tantas cosas inútiles...
Que parezco otro.
A veces salen forzadas las palabras.
Como hablar de dios, y todas esas chorradas.
Es entonces que empieza a encajar todo.
Me he exprimido los sesos.
He arrinconado todos mis pensamientos.
En este texto voy a hablar de lo que queda una vez hecho eso.
Una vez superadas las ilusiones y sus misterios.
Es bien sencillo hacerlo, cuando no queda nada por imaginar.
No se puede decir siquiera que todo me importe un carajo.
Lo único que queda es decir Eureka.
Pero esto es sólo el principio, y Eureka, superficial.
No elegí ser profundo.
No he tomado ninguna decisión que no me identificase.
Pero ahora no me identifica nada.
Ésta es una idea que lleva rondando mi cabeza durante mucho tiempo.
Ahora siento lo que es la poesía impersonal.
No he dejado un abismo donde estuve.
Ni una mísera huella.
Tampoco dejo rastro al desaparecer.
"Por qué."
"Para qué."
"Adónde."
"Hoy, mañana o ayer."
"Aquí, ahí o allí."
La última idea no es más que otra idealización.
No recuerdo ya lo que dije.
Escribiría un verso en blanco.
"Si los sentidos hablaran, me despellejarían vivo."
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