De nada sirvió el silencio.
Ni tampoco las palabras necias.
Ni el olvido, ni la despedida.
Apenas ese instante de mirarnos fijamente,
fue suficiente para los dos.
En esa mirada se grabó el tiempo,
Los rencores y los reproches.
Los errores y las dudas.
Han pasado algunos años,
y aun estoy aquí, en el mismo rincón oscuro,
de nuestra casa que se cae a pedazos.
De nada sirvió el silencio.
De nada.
Los recuerdos insisten en volver, cada dia, a cada hora.
Arrastrándome de nuevo a un papel en blanco,
que espera ser escrito con tu recuerdo infinito.
Ni tampoco las palabras necias.
Ni el olvido, ni la despedida.
Apenas ese instante de mirarnos fijamente,
fue suficiente para los dos.
En esa mirada se grabó el tiempo,
Los rencores y los reproches.
Los errores y las dudas.
Han pasado algunos años,
y aun estoy aquí, en el mismo rincón oscuro,
de nuestra casa que se cae a pedazos.
De nada sirvió el silencio.
De nada.
Los recuerdos insisten en volver, cada dia, a cada hora.
Arrastrándome de nuevo a un papel en blanco,
que espera ser escrito con tu recuerdo infinito.
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