Antonio Javier Fuentes So
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando bajo un peldaño hacia el infierno
de esta ciudad me bebo su sordina,
en noches de sombrero y gabardina
y de escarchas oscuras del invierno.
No quema siempre el fuego en el averno,
se cala el corazón en la cantina,
sofoca el escozor de alguna espina
ahogando la avidez de sueño eterno.
La barra es un lugar donde los trenes
llegan colmados de sueños vencidos
que arrojan a su dueño a los andenes.
Mercado de recuerdos y de olvidos
minado de embusteros parabienes
y castillos de naipes destruidos.
de esta ciudad me bebo su sordina,
en noches de sombrero y gabardina
y de escarchas oscuras del invierno.
No quema siempre el fuego en el averno,
se cala el corazón en la cantina,
sofoca el escozor de alguna espina
ahogando la avidez de sueño eterno.
La barra es un lugar donde los trenes
llegan colmados de sueños vencidos
que arrojan a su dueño a los andenes.
Mercado de recuerdos y de olvidos
minado de embusteros parabienes
y castillos de naipes destruidos.