jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una de esas tardes...
en que te tiras a la cama
e intentas escribir poesía...
Pero no se te ocurre nada...
Tu cabeza está tan vacía como tu propia vida...
Te tomas un trago de whisky
y la negrura en tu cerebro se agranda...
masticas un trozo de peyote
y alucinas un letrero de "se renta"...
te miras al espejo
y tu reflejo te vomita encima...
(este último segmento ni al caso viene,
pero se me ocurrió mientras pasaba en limpio
el poema y lo escribí de paso)
Entonces, de repente...
¡la gran ocurrencia viene en tu ayuda!:
¡y te metes el bolígrafo en el culo...!
¡y tu culo escribe por fin aquella poesía
que tú ya habías desesperado de escribir...!
en que te tiras a la cama
e intentas escribir poesía...
Pero no se te ocurre nada...
Tu cabeza está tan vacía como tu propia vida...
Te tomas un trago de whisky
y la negrura en tu cerebro se agranda...
masticas un trozo de peyote
y alucinas un letrero de "se renta"...
te miras al espejo
y tu reflejo te vomita encima...
(este último segmento ni al caso viene,
pero se me ocurrió mientras pasaba en limpio
el poema y lo escribí de paso)
Entonces, de repente...
¡la gran ocurrencia viene en tu ayuda!:
¡y te metes el bolígrafo en el culo...!
¡y tu culo escribe por fin aquella poesía
que tú ya habías desesperado de escribir...!