Ton Rodriguez
Poeta asiduo al portal
Era de noche y llovía,
la luz de la farola
apenas deshacía
la oscuridad de la habitación,
estaba solo,
sentado en un sillón, casi dormido,.
De pronto, el silencio invade
cada rincón de la estancia
y una mano de hielo acaricia mi espalda,
un escalofrío largo y triste recorre mi cuerpo,
y siento en mi cuello un gélido aliento ,
la espesa saliva se hace arena en mi boca,
y siento en mi garganta un regusto amargo
de hiel y de barro,
un abrazo pesado y lento inmoviliza mis brazos
y abre un hueco en mi pecho,
que no llena el aire que respiro y que anhelo,
intento pensar,
siento en mi cabeza un ruido de cristales rotos,
y un mar de sal se hace espeso en mis ojos,
el pasillo es un túnel oscuro y largo,
y hay sombras que se esconden en las paredes,
escucho una voz que me llama y pregunto
¿quién eres?, temiendo su respuesta,
la respuesta es silencio,
pero empiezo a sentir un sonido lejano que crece
y se acerca,
mis pies se han fundido en el suelo de piedra,
la lluvia golpeael cristal de las ventanas
y una helada brisa recorre el pasillo,
una espada de hielo golpea mi cuerpo,
no puedo gritar, y lo intento;
no estaba solo…
entonces, despierto,
pero no ha sido un sueño,
me acompaña una sombra,
que no conozco...
una mano de hielo acaricia mi espalda
y regresa el frío a mi aliento...
Ton Rodríguez
la luz de la farola
apenas deshacía
la oscuridad de la habitación,
estaba solo,
sentado en un sillón, casi dormido,.
De pronto, el silencio invade
cada rincón de la estancia
y una mano de hielo acaricia mi espalda,
un escalofrío largo y triste recorre mi cuerpo,
y siento en mi cuello un gélido aliento ,
la espesa saliva se hace arena en mi boca,
y siento en mi garganta un regusto amargo
de hiel y de barro,
un abrazo pesado y lento inmoviliza mis brazos
y abre un hueco en mi pecho,
que no llena el aire que respiro y que anhelo,
intento pensar,
siento en mi cabeza un ruido de cristales rotos,
y un mar de sal se hace espeso en mis ojos,
el pasillo es un túnel oscuro y largo,
y hay sombras que se esconden en las paredes,
escucho una voz que me llama y pregunto
¿quién eres?, temiendo su respuesta,
la respuesta es silencio,
pero empiezo a sentir un sonido lejano que crece
y se acerca,
mis pies se han fundido en el suelo de piedra,
la lluvia golpeael cristal de las ventanas
y una helada brisa recorre el pasillo,
una espada de hielo golpea mi cuerpo,
no puedo gritar, y lo intento;
no estaba solo…
entonces, despierto,
pero no ha sido un sueño,
me acompaña una sombra,
que no conozco...
una mano de hielo acaricia mi espalda
y regresa el frío a mi aliento...
Ton Rodríguez
Última edición: