gilbran
Ernesto Salgari
De pronto las cosas no son lo que parecen;
los espejos abotonan su bata de plata
para no reflejar aquello en que nos hemos convertido.
Las luces que brillaban en tu piel,
se han volado como una bandada de pájaros
ahuyentada por niños.
Niños traviesos y amarillos.
Pero, allí bajo esos párpados cargados de horizonte,
la flama del amor no perece;
mas a tientas
entibia la comisura de tus labios
los que jamás podrán negar
haber amado.
los espejos abotonan su bata de plata
para no reflejar aquello en que nos hemos convertido.
Las luces que brillaban en tu piel,
se han volado como una bandada de pájaros
ahuyentada por niños.
Niños traviesos y amarillos.
Pero, allí bajo esos párpados cargados de horizonte,
la flama del amor no perece;
mas a tientas
entibia la comisura de tus labios
los que jamás podrán negar
haber amado.
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