Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
De pronto nada fue. Todo inservible
Fugaz la claridad... Cayó la noche.
Su risa se hizo gélida y reproche
y amar, amar sin más, un imposible.
De pronto desertó mi dios factible,
aquel que por su mano fui derroche,
dejando en su lugar a este fantoche
perdido en un dolor inaprensible.
Ya ni al amanecer levanto el vuelo
y el aire se transforma, rutinario,
en parte substancial de mi desvelo.
De pronto me derroto involuntario
llevado por su sed y el desconsuelo,
llorándome insalubre y solitario.
Fugaz la claridad... Cayó la noche.
Su risa se hizo gélida y reproche
y amar, amar sin más, un imposible.
De pronto desertó mi dios factible,
aquel que por su mano fui derroche,
dejando en su lugar a este fantoche
perdido en un dolor inaprensible.
Ya ni al amanecer levanto el vuelo
y el aire se transforma, rutinario,
en parte substancial de mi desvelo.
De pronto me derroto involuntario
llevado por su sed y el desconsuelo,
llorándome insalubre y solitario.