sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿De qué sabor eres agua de mis amores?
¿y tus labios transparentes?
¿y tus labios transparentes?
¡En la fuente de la pradera!
¿y sabes por qué?
porque te inundas en mi cuerpo,
me aclaras mi corazón
y yo desde mi manantial te beso con mucho amor.
¿y sabes por qué?
porque te inundas en mi cuerpo,
me aclaras mi corazón
y yo desde mi manantial te beso con mucho amor.
Agua de esa fuente de la pradera,
yo te bebo cada vez que al aire beso,
porque me arrastras con la corriente hacia el deseo,
y te veo todos los días,
para lavar mis lágrimas,
lavarlas para que me lleves a donde
mis pulmones se oxigenan.
yo te bebo cada vez que al aire beso,
porque me arrastras con la corriente hacia el deseo,
y te veo todos los días,
para lavar mis lágrimas,
lavarlas para que me lleves a donde
mis pulmones se oxigenan.
Dime que soy agua,
dime que me quieres,
donde están tus labios,
que me pongo enferma,
si no me apareces,
niño de mi vida,
bebe de mis aguas,
que al llegar el sol,
los cielos ya amanecen.
dime que me quieres,
donde están tus labios,
que me pongo enferma,
si no me apareces,
niño de mi vida,
bebe de mis aguas,
que al llegar el sol,
los cielos ya amanecen.
Me dices ven,
yo te digo tócame,
desnúdame,
quiero estar contigo,
quiero saltar y mojar mi cuerpo,
porque cuando tú ya tienes sed,
yo te tengo en mis pies,
y cuando yo te tengo en mis pies,
tú ya tienes mi estribillo,
sonando tu silbido,
agua y sol del caminillo
que me tienes en tu brillo,
y cuando vuelvo entonadillo,
tú me vuelves preciosillo,
agua de mis amores,
del cielo y mis corazones,
¿que haría yo si no es verte entre mis besos de pastorcillo?
si cuando te miro,
eres la niña que me llevó con mis suspiros
a la fuente de tu mirada,
y aun así eres el agua que me calmaba,
pues más allá de eso,
tu corriente era la que más me llamaba,
y tus besos los que más me ayudaban.
yo te digo tócame,
desnúdame,
quiero estar contigo,
quiero saltar y mojar mi cuerpo,
porque cuando tú ya tienes sed,
yo te tengo en mis pies,
y cuando yo te tengo en mis pies,
tú ya tienes mi estribillo,
sonando tu silbido,
agua y sol del caminillo
que me tienes en tu brillo,
y cuando vuelvo entonadillo,
tú me vuelves preciosillo,
agua de mis amores,
del cielo y mis corazones,
¿que haría yo si no es verte entre mis besos de pastorcillo?
si cuando te miro,
eres la niña que me llevó con mis suspiros
a la fuente de tu mirada,
y aun así eres el agua que me calmaba,
pues más allá de eso,
tu corriente era la que más me llamaba,
y tus besos los que más me ayudaban.
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