BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Así como hay pueblos de regadío,
el mío, vaya usted a saber por qué,
es pueblo de secano. Las tetas
de las ovejas, que penden sin energía,
y las manos de sus labriegos, hechas
yesca, sin almibarado, así lo documentan.
Sus horribles huertos, todos preñados
de árboles sin frutos, de cáscaras vacías;
sus repulsivas aljibes, llenas de gatos,
locos y adormecidos, y sus gentes espabiladas
a base
de truenos y relámpagos, así lo atestiguan.
Ah!, sus gentes, la maravilla de la creación,
esas risotadas idiotas e hipócritas, que igual celebran
la vida que la muerte de alguno, son
de mencionar, verdaderamente.
Y hasta sus fetiches, sus animales,
los arreos y pertrechos que contaminan
las estancias, de ese sabor metálico
de sangre y pis y guerra, y conflicto,
omnipresente, reiterado y sucesivo; y el secretario,
y las pequeñas juergas de la administrativa,
ese pudoroso juego de salamandras
en los escotes tibios de las manzanas podridas
de sus hijas, todo, todos, se merecen
idéntico destino: un rodar constante
y lívido hacia la nada y hacia el
maldito abismo!-.
©
el mío, vaya usted a saber por qué,
es pueblo de secano. Las tetas
de las ovejas, que penden sin energía,
y las manos de sus labriegos, hechas
yesca, sin almibarado, así lo documentan.
Sus horribles huertos, todos preñados
de árboles sin frutos, de cáscaras vacías;
sus repulsivas aljibes, llenas de gatos,
locos y adormecidos, y sus gentes espabiladas
a base
de truenos y relámpagos, así lo atestiguan.
Ah!, sus gentes, la maravilla de la creación,
esas risotadas idiotas e hipócritas, que igual celebran
la vida que la muerte de alguno, son
de mencionar, verdaderamente.
Y hasta sus fetiches, sus animales,
los arreos y pertrechos que contaminan
las estancias, de ese sabor metálico
de sangre y pis y guerra, y conflicto,
omnipresente, reiterado y sucesivo; y el secretario,
y las pequeñas juergas de la administrativa,
ese pudoroso juego de salamandras
en los escotes tibios de las manzanas podridas
de sus hijas, todo, todos, se merecen
idéntico destino: un rodar constante
y lívido hacia la nada y hacia el
maldito abismo!-.
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