De ti obtengo lo soñado. Décimas.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
Obtuve el sol de tu mano

cuando era sólo aguacero,

un quejido lastimero

que se urdía cotidiano;

un ensueño roto y vano

que sin ti muere inconcluso,

un humano que en desuso

se confunde vano y roto,

que se torna miedo ignoto

ignorantemente obtuso.


Llevé mi boca a tu risa

por darle risa a mi boca

y es su verso el que provoca

los aromas de mi brisa.

Es mi aliento quien precisa

de tu beso fortaleza,

un vestigio de certeza,

el ardor que brinda vida

conquistando sin medida

mi vital naturaleza.


Me niego a no enternecerme

por no tenerte a mi lado,

por amarte sin cuidado…

y sin cuidado perderme.

Me niego a no concederme

la techumbre de tu raso,

un segundo de tu ocaso,

el albor de tu mirada,

esa que llega exaltada

dando verde a mi Parnaso.


Me restituyo converso

por ser divina tu frente,

virginal, incandescente,

sin desazón ni reverso.

No me afecta lo perverso

si me acoge tu costado

con abrazo reforzado

por la paz que todo cura;

me agiganto en tu estatura

dando amor enamorado.


De ti obtengo lo soñado.
 
Geniales décimas, obra de MAESTRO.

Obtuve el sol de tu mano

cuando era sólo aguacero,

un quejido lastimero

que se urdía cotidiano;

un ensueño roto y vano

que sin ti muere inconcluso,

un humano que en desuso

se confunde vano y roto,

que se torna miedo ignoto

ignorantemente obtuso.


Llevé mi boca a tu risa

por darle risa a mi boca

y es su verso el que provoca

los aromas de mi brisa.

Es mi aliento quien precisa

de tu beso fortaleza,

un vestigio de certeza,

el ardor que brinda vida

conquistando sin medida

mi vital naturaleza.


Me niego a no enternecerme

por no tenerte a mi lado,

por amarte sin cuidado…

y sin cuidado perderme.

Me niego a no concederme

la techumbre de tu raso,

un segundo de tu ocaso,

el albor de tu mirada,

esa que llega exaltada

dando verde a mi Parnaso.


Me restituyo converso

por ser divina tu frente,

virginal, incandescente,

sin desazón ni reverso.

No me afecta lo perverso

si me acoge tu costado

con abrazo reforzado

por la paz que todo cura;

me agiganto en tu estatura

dando amor enamorado.


De ti obtengo lo soñado.
 
Obtuve el sol de tu mano

cuando era sólo aguacero,

un quejido lastimero

que se urdía cotidiano;

un ensueño roto y vano

que sin ti muere inconcluso,

un humano que en desuso

se confunde vano y roto,

que se torna miedo ignoto

ignorantemente obtuso.


Llevé mi boca a tu risa

por darle risa a mi boca

y es su verso el que provoca

los aromas de mi brisa.

Es mi aliento quien precisa

de tu beso fortaleza,

un vestigio de certeza,

el ardor que brinda vida

conquistando sin medida

mi vital naturaleza.


Me niego a no enternecerme

por no tenerte a mi lado,

por amarte sin cuidado…

y sin cuidado perderme.

Me niego a no concederme

la techumbre de tu raso,

un segundo de tu ocaso,

el albor de tu mirada,

esa que llega exaltada

dando verde a mi Parnaso.


Me restituyo converso

por ser divina tu frente,

virginal, incandescente,

sin desazón ni reverso.

No me afecta lo perverso

si me acoge tu costado

con abrazo reforzado

por la paz que todo cura;

me agiganto en tu estatura

dando amor enamorado.


De ti obtengo lo soñado.
Una belleza rica en imágenes que transportan hasta tu sentir. Me ha encantado. Un gran abrazo poeta.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba